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Las 33 mariposas de acero inoxidable que forman el Abra Solar de Alejandro Otero vuelven a brillar y a danzar con el viento en los alrededores de Plaza Venezuela. Esta maravillosa obra que brilló en Venecia en el año de 1982 representando al país en el XL Bienal fue restaurada en el año 2007 luego de haber sido victima del hurto de sus piezas para ser vendidas. Gil Otero, el hijo de Alejandro, estuvo a cargo de la reparación. Su forma y los materiales de fabricación están en perfecta armonía con el espacio al cual el Abra le sirve de atavío. Y, aunque no sea un paisaje, sus formas lo representan ya que evocan la silueta de la majestuosa montaña del Ávila.
El Abra Solar nació junto con la Aguja Solar –obra del mismo Otero que se encuentra en Guayana, Estado Bolívar– para representar con ellas, y otras 13 expuestas en Venecia hace más de 10 años, toda la luminosidad, brillo y movilidad de nuestra tierra. El Abra fue concebida para adornar un ambiente urbano, tiene unas medidas de 16,40 metros de alto por 42,60 metros de ancho compuesto por secciones cubiculares que poseen las mariposas por las cuales pasa el viento y la luz. |