Cuando revisé la lista de los escritores venezolanos publicados en esta sección en enero de 2008, me percaté que faltaban las fotos de las mujeres que han desarrollado la pasión por la escritura en Venezuela, y no me lo tome a mal, pienso que es mi deber cambiar un poco la balanza en cuanto a género se refiere.
Sin darle más vueltas al asunto, les echaré el cuento de Ana Teresa Torres, quien deja el refugio materno y le da la primera ojeada al mundo en 1945. Psicóloga de profesión y escritora de vocación, da los primeros pasos en la escritura con los ensayos: Elegir la neurosis (1992; 2002), El amor como síntoma (1993) y Territorios Eróticos (1998), propios de su profesión. En el campo literario, se lanzó al ruedo al enviar su cuento Retrato frente al mar al concurso de El Nacional resultando ganadora en 1984. Ha publicado las novelas El exilio del tiempo (1990), Premio de Narrativa del Consejo Nacional de la Cultura y Premio Municipal de Narrativa; Doña Inés contra el olvido (1992), Premio de Novela de la I Bienal Mariano Picón Salas y Premio Pegasus de Literatura en 1998, el cual es otorgado por la Corporación Mobil a la mejor novela venezolana escrita en los últimos 10 años, esta novela fue traducida al inglés y portugués. Vagas desapariciones (1995); Los últimos espectadores del acorazado Potemkin, Premio Municipal de Narrativa 1999; Malena de cinco mundos (2000); La favorita del Señor (2001), con una combinación interesante entre el amor y el erotismo; El corazón de otro (2004), Nocturama (2006) y su más reciente publicación Historias del continente oscuro (2007).
Ana Teresa Torres es Miembro de Número de la Academia de la Lengua desde 2006 y en 2001, recibió el Premio Anna Seghers de la Fundación del mismo nombre en Berlín por su obra general; en el mismo año recibe la medalla Lucila Palacios otorgada por el Círculo de Escritores de Venezuela.
De la extensa lista de obras publicadas, conozco de primera mano Nocturama, en donde su protagonista, Ulises Zero, no recuerda quién es ni donde esta, nos sumerge en su búsqueda desesperada de la verdad en medio de una ciudad apocalíptica. La historia en principio es ficcional, pero a medida que avanza la trama, muestra la perdida de la calma por la tecnología, mal que nos afecta a todos en nuestros días.
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