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   Caracas, Venezuela  
 
 
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Y como por ahí dicen que recordar es vivir y con los tiempos convulsionados que hemos presenciado los jóvenes y los que no lo son tanto, creo conveniente mostrarles a un personaje que estuvo presente en la “Generación del 28” (nombre que reconocemos de nuestros días de primaria y bachillerato) y no es otro que Miguel Otero Silva, quien se abrió paso en las entrañas de su madre  Mercedes Silva Pérez para conocer a su padre, Enrique Otero Vizcarrondo, un 23 de octubre de 1908. En pocas palabras, se puede expresar la variedad de campos que visitó durante su vida. Al terminar la secundaria en 1924, arranca estudios superiores en la Universidad Central de Venezuela de Ingeniería Civil y no los terminó por las revueltas estudiantiles de época.
Poco tiempo después, en 1925 publica su primer poema bajo el nombre de “Estampa” en la revista Elite, asimismo descubre su toque humorístico al momento de escribir y ocultando su nombre con el seudónimo Miotsi, comienza a escribir para la revista Caricaturas y el periódico Fantoche.
Para 1928, colabora en la revista Válvula, que contenía rasgos vanguardistas. En ese mismo año,  se llevaron a cabo las revueltas estudiantiles en contra de la dictadura de Juan Vicente Gómez, por la participación de Otero en la conspiración del 7 de abril de 1928, debe huir del país evitando así la cárcel, pero aprovechó la ocasión para seguir con sus manifestaciones políticas desde el exterior. Ya en 1935, pisa de nuevo tierra patria y continua con la escritura, esta vez publicando versos humorísticos salpicados por temas políticos, ganándose así que le llamen “comunista” y deba irse de nuevo. No es sino hasta 1940 que puede permanecer con calma en Venezuela, una vez establecido edita la novela Fiebre en 1940, inspirada en la lucha contra el régimen de Gómez y en 1943 su padre funda un diario: EL Nacional donde Otero cumple la labor de jefe de redacción.
Ya este cuento se esta haciendo muy largo, así que pasitrote tranca’o! 1949 es el año de su egreso como periodista en la Universidad Central de Venezuela, también se aleja del mundo político y se acerca a las letras para dar a luz a Casas Muertas, en la cual cuenta la casi extinción de la población de Ortiz por la fiebre amarilla. La novela obtuvo el Premio Nacional de Literatura (1955-1956) y el Premio de Novela Arístides Rojas. Es electo senador del estado Aragua, cargo con el cual promueve el nacimiento del Instituto Nacional de Cultura y Bellas (INCIBA, 1960). Al año siguiente, publica Oficina Número 1, acá relata los cambios que trajo la aparición del petróleo, con La muerte de Honorio (1963) denuncia los maltratos y persecuciones acaecidas en el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Es elegido individuo de Número de la Asociación Venezolana de la Lengua en 1967. Cuando quiero llorar no lloro (1970) es una novela que marcó pauta por el uso del lenguaje del pueblo, es decir, coloquial; además de llevarse por los cachos las reglas gramaticales y realizar cambios en el tiempo del relato, en síntesis revoluciona tanto su manera de escribir como la del resto..
 Otras de sus obras son Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad (1971), una versión humorística de Romeo y Julieta de Shakespeare (1975) y La Piedra que era Cristo (1984). Sin dejar de lado los galardones, en 1980 le es otorgado el Premio Lenin de la Unión Soviética. Deja a los mortales el 28 de agosto de 1985.
Son muchos los elogios y reconocimientos que recibió Miguel Otero Silva por sus obras, pero el mérito más grande de su vida fue defender sus ideas e inmortalizar a través de la palabra, episodios importantes de la historia contemporánea venezolana.

 

 

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