La poesía es la manera de hacer alma, es expresar a través de imágenes lo que llevamos dentro, es plasmar lo que sentimos para matarlo y seguir adelante. Bajo este preámbulo les hablaré de José Antonio Ramos Sucre, gran escritor venezolano, el cual yo catalogo de poeta (y al igual que otros grandes personajes de las letras nacionales, engavetados en el olvido….no entiendo el desarraigo que existe en nuestro país con las obras literarias, pero bueno…) oriundo de Sucre, a más señas Cumaná. Respiró entre el 9 de junio de 1890 y el 13 de junio de 1930 cuando muere en Ginebra. Desde joven navega por la literatura, pues su tío, el padre Ramos, poseía una colección de textos donde reunía las más grandes obras de la humanidad. La lectura y el autoaprendizaje eran las características de su conducta, pues para 1906 y con tan solo 16 años de edad ya dominaba el latín, francés, italiano y algo de alemán; sus conocimientos de latín le permiten, tras su llegada a Caracas en 1911, realiza traducciones para la revista El Cojo Ilustrado e inicia estudios en la Universidad Central de Derecho, los cuales se ven interrumpidos por la clausura que se llevó a cabo en dicha universidad durante la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Durante este período, Ramos Sucre se dedicó a continuar con sus estudios por su cuenta a la par de publicar sus textos en diversos periódicos como Renacimiento, El Heraldo, El Universal, El Nuevo Diario, así como para las revistas Cultura, Élite, Actualidades, Billiken. Desde 1914 y hasta 1929 trabaja como traductor e intérprete en la Cancillería venezolana, en 1917 obtiene el título de Doctor en Ciencias Políticas y suma a los idiomas el portugués, sueco, danés y holandés. Entre los oficios que desarrollo destaca su labor como educador impartiendo Historia y Geografía Universal y de Venezuela en la Escuela Normal de Maestros de Caracas, Latín y Griego en el Instituto San Pablo y posteriormente en el Liceo Andrés Bello.
Su primer libro llamado “Tizas de papel” es publicado en 1921, le sigue “Sobre las Huellas de Humbolt” (ambas son publicadas posteriormente en “ La Torre de Timón” en 1925); “El Cielo de Esmalte” y “Las Formas del Fuego” ambas publicadas en 1929. El 24 de Junio de 1927 es reconocido con la Orden del Libertador. Más allá de su vida aferrada a las letras, se encuentra la “fórmula” para escribir, la cual el mismo Sucre indica a su hermano Lorenzo, tenía la concepción de que el arte de escribir debe realizarse con regularidad y disciplina; hay que rehuir de la “exageración” y la “desproporción” y buscar la sencillez (lo que se conoce como lenguaje económico, decir mucho con pocas palabras) así como la belleza y la originalidad; es necesario ajustar la palabra al sentimiento, labor que José Antonio Ramos Sucre logra a cabalidad por lo que los invito a leer (si no lo han hecho aún) algunos de sus poemas y quizás no creerán que fueron escritos por un venezolano.
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