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Cuando el motor es el arte

Rajatabla: máximo exponente del teatro nacional

Aunque haya que “raspar la olla” y trabajar con las uñas, existen instituciones dedicadas a las artes escénicas, a mantener vivo el arte representativo sobre las tablas. Acá un ejemplo de cómo en Venezuela “sí hay” –como reza un eslogan muy conocido- talento.

 

 Con 38 años de trabajo ininterrumpido, el grupo Rajatabla se mantiene en la cúspide de la palestra en cuanto al campo teatral nacional se refiere. Por tal motivo y queriendo ahondar en los detalles sobre su gestión, me dirigí a su sede ubicada en la Plaza Morelos entre el Ateneo de Caracas y el Teresa Carreño. Primero que todo un poquito de historia: Rajatabla nace a raíz del éxito alcanzado con Tu país está feliz de Antonio Miranda en 1971, comenzando así a escribirse una nueva etapa del teatro venezolano pues realizaron giras nacionales e internacionales con las cuales se dieron a conocer en el exterior. Ya para 1976 cuentan con una sala homónima, cuyo diseño permite cercanía entre el público y el espectáculo. Así arranca el cuento de la institución que para la fecha lleva más de 100 montajes con su teatro de museo -para algunos pocos- por el hecho de dar a conocer a las nuevas generaciones los grandes éxitos del ayer como Señor Presidente, Bolívar, El Coronel no tiene quien le escriba, entre otros. Para la siguiente entrega hablamos con Gerardo Luongo, actor y productor, quien desde hace 15 años forma parte de las filas del grupo.

El teatro en Venezuela se puede describir como oscilante, siempre ha estado presente pero no se toma en cuenta de manera masiva. ¿Cuál es la posición del venezolano ante el teatro?

Considero que el caso venezolano es muy particular con lo que tiene que ver con el teatro. Cada vez que hay una manifestación artística, como el Festival Internacional de Teatro, los que hacemos el teatro día a día nos quedamos locos al ver como tenemos un público masivo. Es increíble que obra que se ponga en escena así sea en la plaza el Cristo de Catia, en la Pastora, en el Casco Histórico de Petare, en los teatros tradicionales, las salas están agotadas, llenas; en el Teatro Teresa Carreño donde se compran la entradas se hacen colas desde la noche anterior y la gente está ávida de ver tanto los grupos internacionales como los nacionales, que en los últimos años hemos visto -y no porque yo esté involucrado- como las obras venezolanas tienen un nivel muy alto en comparación con las obras internacionales que vienen a manifestarse acá en el país. Entonces, una vez que concluye el festival, tú ves que la sala vuelve a quedar con el mismo record, por ejemplo que sábado y domingo tienen una buena presencia de público en lo que llamamos teatro de arte, por darle algún nombre, y lo que son los miércoles, jueves y viernes trabajamos con un público media sala, un cuarto de sala, ¿por qué este fenómeno? ¿por qué los venezolanos somos más festivaleros?¿por qué no tenemos la costumbre de ir al teatro ? será que al venezolano lo que le gusta es la rumba, ya que en la época del festival todo se llena, será que tomamos el teatro como una festividad, como se hacía en la antigua Grecia, donde la gente iba a comer, a beber, y a darle loas al espectáculo que más le gustaba, veían la obras de tras jornadas, ¿será que tenemos el griego escondido?.

¿Qué lugar ocupa el grupo Rajatabla en la difusión del arte escénico y cómo lo hace?

Rajatabla es protagonista en todo el quehacer nacional. Desde los 70 Rajatabla esta haciendo giras metropolitanas; yo recuerdo, siendo un adolecente vi Señor Presidente · en la avenida El Cuartel, en Catia, yo era un muchacho de 12 o 13 años y allí me empecé a enamorar del teatro. Después yo como actor del grupo Rajatabla a finales de los ochenta y principios de los noventa, trabajé en una obra donde hicimos gira metropolitana y nos presentamos en el 23 de Enero, en el Valle, en La Pastora. Hoy día, del 2005 para acá, nos hemos afincado más en ciertas ciudades del interior de la república, la presencia de Rajatabla nunca se ha aislado de lo que es la realidad y del público. El año pasado Rajatabla estuvo en Ciudad Guayana, Pto. Ordaz y en los Pijiguaos, Cumaná, Barquisimeto, Maracaibo, Aparte de la gira que hicimos en Argentina. En síntesis, Rajatabla sí toca los rincones del país con su grupo, con su gente, con sus obras importantes, no vamos con obras minimizadas. Asimismo, la presencia de Rajatabla es muy importante, de hecho si nombras Rajatabla en el exterior es como nombrar “La selección Nacional de Teatro” por compararla con el deporte; y creo que acá en Caracas tú nombras a Rajatabla y ya se sabe que hay una mística, un respeto hacia el espectador, te puede gustar una obra y otra no porque el teatro es así, el arte es así, es subjetivo, a algunos nos gusta una cosa o otros no, pero sí hay presencia del Rajatabla tanto en la cuidad matriz como lo es Caracas y en casi todas las ciudades del interior del país.

Se puede decir que el público adicto al teatro es reducido y está compuesto por caras conocidas (las mismas personas) ¿Cuál es la estrategia que el Rajatabla usa para llamar la atención del público joven?

 
 

En Rajatabla mezclamos, a veces, espectáculos juveniles de corte social como por ejemplo De melocotón a Rojo Alucinante o Hechos de Niña donde insertan temas juveniles muy específicos como lo son la adicción a las drogas y el embarazo precoz, que son problemáticas que atacan a nuestra juventud. Entonces hacemos campañas donde invitamos a directores y profesores de instituciones educativas privadas o públicas y hacemos charlas, con De melocotón a Rojo alucinante invitamos a Narcóticos Anónimos para tener un testimonio de ese mundo, y la recepción fue tan grande que de 4 semanas terminó presentándose por 5 meses. Pasaron tres años de esa primera presentación y sigue llamando al público, de hecho se encuentra rodando en el interior del país, donde la obra se presenta directamente en el colegio. Tú país está feliz , que es un espectáculo también juvenil con el que Rajatabla abrió el año pasado y estaba dirigido a un público mayormente joven. Plenilunio que era un montaje de graduación de jóvenes para jóvenes y las funciones se coparon. Creo que más allá del elenco conformado por jóvenes, es también el tema es que atrae a cierto tipo de público y en eso pienso que nosotros jugamos, pues podemos montar El Coronel no tiene quién le escriba también montamos De melocotón a Rojo Alucinante , tratando así temas universales pero dirigidos a una edad específica, como lo mencioné anteriormente el caso del embarazo precoz Hechos de Niña o la dicción a las drogas en De melocotón a Rojo alucinante , atacando directamente al público juvenil.

En tantos años de carrera ¿Qué ha cambiado en el escenario nacional? ¿Cómo se hacía teatro antes y cómo se hace ahora? ¿Cómo afecta la reducción de espacios para darle vida a los personajes?

Fíjate, ha habido un fenómeno, el cual no critico, donde por gastos de producción muchos entes privados o gente con iniciativa propia han montado muchos monólogos, están bien los monólogos pero han eliminado todo lo que es la parte escenográfica, todo se hace muy minimalista y muchos teatros juegan a tener en una sala diaria dos o tres obras lo que conlleva a tener poca escenografía, nada corpóreo para poder manejarse con los grupos. Esta situación a veces atenta con el arte visual, el espectador tiene que disfrutar porque el teatro lucha con la alta tecnología – cine y televisión- por lo que le exige más creatividad, claro que es importante el teatro minimalista, donde el público se va a concentrar única y exclusivamente en el texto o cómo el actor puede manejarlo , pero hay que tener cuidado porque después de una hora u hora y cuarto el espectador se puede distraer u agotar, entonces por qué no brindarle al espectador una escenografía como en El Coronel no tiene quién le escriba o como los de la Compañía Nacional de Teatro cuando, en la primera etapa, hacía esos grandes montajes de Una viuda para cuatro , Los sainetes venezolanos , donde hay un movimiento escenográfico, donde el teatro pasa a ser un espectáculo sin perder su esencia. Por tal motivo, pienso que el teatro de hoy día ha caído en un facilismo, donde se reúnen tres o cuatro personas, ponen una silla y empiezan a echarle fuerza a eso, más bien deberíamos luchar por tener muy buenas producciones tanto a nivel escenográfico como a nivel de vestuario, que haya una categoría. Y tiene que haber de todo: monólogo, teatro minimalista, de repertorio, clásico, de vanguardia…y nuestra cuidad se ha quedado últimamente en pocas cosas, ya no se ven los grandes montajes, por supuesto que no hay los grandes espacios para los grandes montajes, existe el Teatro Municipal y el Teatro Nacional, el Teresa Carreño o la sala Ana Julia Rojas, el resto son salas pequeñas donde no se puede hacer un Molière o un Shakespeare a lo grande, u ópera que requiere de un gran escenario, allí reside la carencia de un repertorio variado , como el que se puede apreciar en otras ciudades latinoamericanas como Buenos Aires, Montevideo, Bogotá, Río de Janeiro donde hay una variedad de espectáculos que se ofrece, privando así al público caraqueño de diversidad de opciones al momento de elegir qué ver, pues actualmente hay muchas obras pero – a mi parecer- siempre lo mismo, siempre minimalista, muy íntima pero hace falta el gran espectáculo, y realmente la muestras variadas el público las agradece. Esa sería la carencia del teatro hoy en día, la falta de variedad.

Aparte de montar obras, el grupo Rajatabla se dedica a la enseñanza ¿Cuáles son sus pilares para la formación de actores? ¿Siguen alguna corriente artística específica?

No, somos muy amplios. En nuestro taller de teatro cada tres meses tenemos un monitor que vamos variando en lo que tiene que ver con la clase de actuación, así como el los primeros tres meses puede estar José Domínguez con su visión de teatro, luego puede venir Germán Mendieta o Rufino Dorta o invitamos al maestro Gilberto Pinto, logrando que cada uno dé sus lineamientos. Más allá de esto, existe un estilo, un sello Rajatabla, una manera de ser, de hablar, una especie de energía que manejamos que se refleja al exterior, nos dicen que somos gritones o que siempre andamos con máscaras, pero eso es el teatro, es romper con lo que se ve en televisión, es otra manera de actuar, otra forma de decir las cosas; no sé si viene dado por todas las personas que trabajamos acá, si es una huella que se implantó en este equipo de trabajo desde sus inicios, es hacer actores integrales, que al igual de actuar, podemos producir una obra, ayudar en el montaje y la hechura de la escenografía, es ser creador en todos los sentidos. Y esto a su vez crea comunicación con el escenario, un amor con él, que se nota en el nivel energético al momento de entrar, todo el estrés citadino queda fuera y te encierras en este mundo.

Para finalizar la entrevista, Gerardo Luongo define al Grupo de la siguiente manera “Una vez un amigo me dijo que Rajatabla era un termómetro, de cómo estuviera Rajatabla estaba el resto de los grupos teatrales, somos como el motor, si no proponemos, si no hacemos cosas nuevas los demás no lo harán. Rajatabla por su historia siempre ha tenido detractores pero ha mantenido y se mantiene generando obras, grupos, directores, actores, y es esa entrega por el arte donde la prioridad no es lo material sino expresarnos como hombres y mujeres del teatro.”

Vale acotar que las imágenes fueron tomadas durante el estreno de Los Dioses del Sur ,-obra donde Gerardo Luongo participa como actor interpretando a tres personajes y como coordinador de producción- siendo éste uno de los montajes ganadores del Concurso Rajatabla de Dramaturgia Venezolana. La premisa del concurso fue llevar a las tablas textos nacionales del siglo XXI, iniciando el ciclo Los Dioses del Sur de Vicente Lira y se estará presentando hasta Junio, le sigue C ontacto (Auxilio y Serenísimo Chacaíto) de Carmen García Vilar pautada para Junio-Julio, continuando con el ciclo La Jaula Big Shop de Héctor Castro en Agosto-Septiembre, y cierra José Amindra de Roberto Azuaje que cobrará vida en Septiembre-Noviembre.

 

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