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Entrevista a Mariana Rondón y Marité Ugás

 

Postales de Leningrado: Nos hablan sus remitentes

Postales de Leningrado es una película que hay que ver porque sí. Una producción venezolana y latinoamericana muy innovadora, no sólo por las animaciones o la forma de contar la historia, sino por la sensibilidad de quienes trabajaron para lograrla, con la meta de un cine más humano y reflexivo.

 

   Centro Cultural Chacao, 7 pm. En unos cómodos asientos casi a ras del suelo, nos disponemos a ver tres cortos: Calle 22 y Cáscaras de Mariana Rondón, y Cotidiano de Marité Ugás. Los cortos son de hace algunos años, “hemos aprendido más” asegura una de las cineastas; sin embargo estas pequeñas secuencias dejan fluir un contenido profundo y refrescante, que no sólo se lee en la “trama” o los diálogos, sino también en las imágenes y los movimientos de cámara: es el lenguaje del cine. Luego de la proyección se abre un espacio para que Mariana, directora de Postales de Leningrado, y Marité, productora del mismo film, conversen de forma muy amena e informal con los asistentes y respondan algunas inquietudes. Acá les dejamos parte de lo que compartieron con nosotros.

¿cuán autobiográfica es Postales de Leningrado?

Mariana: Creo que como en todo proceso creativo, de repente uno carga mucho tiempo con una historia encima y hay un momento en que… yo desconozco en este momento el límite de lo autobiográfico, o lo que inventé, o lo que me robé, porque me robé algunas historias de otros, efectivamente hay anécdotas mías… pero llega un momento en que uno no sabe el límite exacto. Yo si estoy segura de que nací así, como cuenta la película (…) Mis padres eran guerrilleros, estaban siendo buscados y mi mamá quedó embarazada y bajó a dar a luz a Barquisimeto, era muy buscada ella y bajó a un hospital a dar a luz… y por azar, por supuesto, porque mi mamá no estaba pendiente de eso, nací un día de las madres, fui el primer bebé que nació ese día de las madres y llegó la prensa y la sacaron en primera plana de El Impulso mientras le daban canastillas y el recibimiento al “hermoso bebé, el primero de este año”, mientras mi mamá le decía al médico “déjame salir de aquí que tengo que salir huyendo”. Digamos que así empieza la película y eso sí pasó, lo que viene después ahí ya se empieza a mezclar.

¿Desde cuándo trabajan juntas y cómo fue el período en que comenzaron los proyectos en común entre ustedes?

Marité: El de Cáscaras, el último corto que vieron, es el primero que hicimos, después de… en el 89, estudiamos en la misma escuela de cine… fuimos la primera generación de la escuela… El único corto de la escuela que han visto aquí es el de Cáscaras, que fue el corto de graduación de la escuela de Cuba… Es que no sé cómo explicar… Al terminar la escuela, un grupo grande de esa escuela era de varios latinoamericanos estudiando ahí… al terminar la escuela decidimos hacer una empresa entre varios, y por circunstancias del año del 90 decidimos que la sede donde mejor podía funcionar una empresa era en Caracas, en Venezuela, y nos vinimos todos para acá. (…) En fin, un grupo pequeño decidimos tratar de, por todos los medios, sólo hacer cine, y sólo hacer el cine que nos gustaba: el cine de autor, el cine personal, tratando de no hacer cine por encargo… No importaba si fueran cortos, medios, largos, y empezando la empresa lo que hicimos fue muchos cortos. A los cinco años hicimos un largo que se llama A la medianoche y media, el que codirigimos, que lo van a poder ver prontamente, el 22 y 23 de septiembre en el Celarg… esa peli se estrenó en el 2000. Luego de eso volvimos a hacer cortos: en Argentina hicimos una serie de cortos entre las dos hicimos 12 cortos que fueron parte de una serie que salió en HBO Latina… no latina de Latinoamérica sino de los latinos que viven en Estados Unidos… Mientras todo eso se fue preparando el largo Postales de Leningrado que se estrenó este fin de semana, y espero que el próximo año se esté presentando el próximo (…) Y así como que vamos tratando de ir dándole, toma su tiempo, ya que son películas de corte autoral, donde me parece a mí que no se cuenta con un gran presupuesto pero se hace cómodamente un buen film.

 En A la medianoche y media me parece a mí que ustedes trataron de crear una especie de ciudad ficticia, y me dio la misma impresión con uno de los cortos. ¿En Postales de Leningrado sucede lo mismo?

Mariana: No, en Postales lo que hay son falsos nombres, por la clandestinidad, escondites y disfraces… Y se salvaron las ciudades.

proximadamente, ¿cuál fue el presupuesto de Postales de Leningrado?

Marité: No tenemos como una cifra cerrada, digamos, algo como de alto presupuesto para Venezuela puede llegar a ser de 800 mil a un millón de dólares, esta misma cantidad para México es lo más bajo del presupuesto que se pueda imaginar, entonces es como… parámetros muy raros.

Nosotros hemos hecho la peli con poco dinero, en el sentido de no estar tremendamente endeudados con nadie, ni debiendo, ¿sabes?... Con apoyo… cuando digo corto presupuesto es que generalmente la peli se hace con el apoyo del instituto de cine de un país, de fundaciones europeas, y alguna coproducción latinoamericana, y este fue el caso de la película (…)
 
A
Mariana: Ya va, y yo te voy a decir la verdad… La verdad es que la película la vio la productora de El Laberinto del Fauno, y nos dijo “wao, les debió haber costado como un millón de dólares”. Y después que un productor te dice eso, tú no puedes pasar a decir cuánto costó. Osea, ella le puso un precio y… No, dijo dos millones de dólares, y de ahí uno no puede empezar a decir la verdad… Trabajamos con gente, de verdad muy pro, y que si bien les pagamos, también participaron como socios y amigos en el proyecto, porque se interesaron en el proyecto y quisieron estar en el proyecto.

¿Qué ventajas y desventajas trae el hecho de trabajar en todas tus producciones con los mismos cabecillas? Osea, digo porque quizás con el tiempo y la confianza, ¿cómo no dejar que tu compañero asuma más roles de los planteados?

Mariana: Mira, yo creo que hay una cosa interesante que es poder crecer juntos, ¿no? De repente yo veo que gente que hace su primera película, contratan al mejor fotógrafo o al mejor sonidista, o alguien… digamos que los cubre, como que pa´ cubrirme las espaldas… y los procesos, la mayoría que he visto son traumáticos, ¿sabes? A mi me ha parecido muy interesante el poder trabajar en conjunto, el poder ir creciendo en conjunto, el poder ir descubriendo cosas en simultáneo. Por otro lado, hemos hecho muchos trabajos con mucha otra gente, cuando te hablo por lo menos de este proyecto en Buenos Aires, yo por lo menos trabajé con cinco fotógrafos distintos, con cinco productores distintos, con cinco montadores distintos… Osea, en el camino hemos hecho muchos trabajos que no nos unen como equipo pero que… bueno casualmente estábamos y escribíamos y dirigíamos una misma serie pero no trabajábamos en conjunto, y trabajábamos con gente muy distinta. Lo que sí es poder juntarnos nuevamente para los proyectos… yo no se si alguien estuvo en el foro que hicimos los últimos tres días, que fue un trabajo con los sonidistas, con los músicos… que es gente nueva que se ha sumado digamos que a nuestro equipo en esta última película, pero con los que quiero seguir trabajando de todas maneras. Entonces, a mí me parece interesante sumar esfuerzos… Por ejemplo, a mí me gusta mucho una secuencia de Postales de Leningrado, que es el asalto a Sears: el haber trabajado con la actriz, y óyeme, me voy a ir a la actriz, haber trabajado con Maria Fernanda Ferro otra vez, me permitió a mi la confianza de empezar a jugar, y no teníamos tiempo, no teníamos plata, lo único que teníamos era película y yo le dije: “Maria Fernanda tenemos película ¿le damos?”, y empezamos a jugar y a improvisar y todo el mundo se pegó en la misma porque nos conocemos porque hay una confianza y para mí, eso salvó la secuencia: nuestra posibilidad de improvisar, porque sabíamos hacia dónde íbamos, porque había un trabajo en conjunto… De construir voces propias, o lo que Marité llamaba “autorales”, requiere de un gran trabajo previo. Por otro lado yo no me niego para nada a trabajar con nuevo equipo ¿no? Y de hecho ya lo he probado y ha sido riquísimo. Lo que yo siento que tenemos ahora es que cada proyecto puede tener un equipo que ya hemos conocido y con el que podemos combinar ¿sabes?

¿Cómo las han recibido las distribuidoras en Venezuela?

Marité: Yo creo que hay ahorita como que una apertura en las casas de distribución, no porque “qué buenos son”, quiero decir hay una ley que de repente está jugando a nuestro favor, y unas cuotas que se deben cumplir, y de verdad se siente claramente que la ley funciona: las películas duran dos semanas, tienen que cumplir tantas cuotas, cosas por el estilo. Igual es complicado, está la voluntad, o más que voluntad la abnegación con la ley. Hay nuevas sensibilidades, se ha visto que han funcionado algunas películas… igual siento que lamentablemente en Caracas no hay suficientes salas destinadas a un cine de arte, un cine… sin ser peyorativo, un cine donde se reflexione un poquito más allá del espectáculo circense, de la feria como tal ¿no? Del cine de las cotufas. Siento que falta todavía ese espacio, hay dos o tres, y luego hay una cosa que más allá de los distribuidores y tal, es cómo romper un prejuicio tan grande de los venezolanos de que el cine venezolano es “chafa”, que es malo… es una labor titánica, y que, a veces nos sentimos los cineastas muy solos, porque nos meten en un paquete donde de pronto nos asfixiamos o no pertenecemos… que se yo, saben de qué estoy hablando, es complicado… es complicado pero ahorita digamos, tenemos ciertas ventajas: están dos semanas… digo, tal vez esta película sin estas condiciones volaría de la sala rápidamente, y no porque ustedes no vayan a ir sino porque de pronto ellos prefieren meter otra que obviamente les va a dar más taquilla porque es una película “cotufera” ¿no?, y eso es un negocio… Y queremos apostar a un cine de reflexión, de compartir, de sentir otro tipo de acercamiento que muchas veces no se permite en Caracas, en Venezuela. Y si se está permitiendo cada vez más en Latinoamérica, hay más espacios en México, hay más espacios en Buenos Aires, digo, van ganando territorios y van ganando cabida.

De todos los medios habidos y por haber, ¿por qué hacen cine?

Marité: Si me dices por qué yo te puedo decir “porque me da la gana”, ahora si dices para qué hago cine, hago cine para dejar claras un montón de cosas que tengo enredadas y me parece que es el mejor medio, el más delicioso, el más sacrificado eso sí, a veces no compensa… a veces podría no compensar el esfuerzo tremendo de años y años trabajando... pero no sé yo estaba ahí viendo los cortitos esos y estaba así como fascinada, “aayy mira, ese movimiento de cámara”… quiero decir, es un lenguaje que me fascina, y pues es duro, es trabajoso, a veces sientes que está todo en contra, es decir, estás trabajando en un lenguaje que no está diseñado para este continente. Este continente está diseñado para, nuevamente, la feria, el circo. Entonces, estás como pez fuera del agua, pero yo creo que dándole y dándole vamos encontrando cabida y… a mi me gusta mucho lo que ha pasado este fin de semana, es decir, la película arrancó el viernes… estamos a lunes ¿no? entonces estos tres, cuatro días que ha estado en cartelera y de pronto llegan… me he maravillado yo con todas esas cosas ¿no? donde ya no es el crítico de una columna del periódico sino gente que comparte y dice… y hoy vi una en una de las páginas ¿no? esos blogs, y decía “yo no he trabajado en la película, a mi nadie me está pagando por decir esto, solo quiero que sepan todos que los mando a ver la película, que me ha encantado, que deberían…” sabes, esas cosas, esas observaciones espontáneas, frescas, sinceras… tal vez aisladas y anónimas en esos blogs y eso… me parecen de una fuerza contundente, y me han llegado muchísimo a mí…

Yo pienso que una producción debe tener un gran tema, y todas las cosas tienen que estar hiladas… Por más que la película me haya encantado, a veces algunas cosas no tenían que ver con el tema o me hacían perderme, etc… Cómo responder esa inquietud, será que me equivoqué, no sé…

Mariana: Mira, yo creo que lo importante e interesante del arte es dejar algunas ventanas abiertas y… si tú crees que me equivoqué seguramente tienes razón, y si yo digo que no me equivoqué también tengo razón ¿no?, osea yo creo que en ese sentido no… yo te puedo hablar más de mis intenciones pero yo no sé si esas son equivocaciones o no, son simplemente qué caminos tomar. Para mí era muy importante moverme en función del pensamiento, de la memoria… Y de repente, tú cruzas una calle y ves pasar a alguien y dices “se parece a fulanita… fulanita que una vez me escribió una carta, y esa carta me la trajo… Santiago, que… se parece al señor que está ahí enfrente…”, siempre pensamos así, siempre pensamos con lo que nos va pasando, desestructuramos el discurso… la anécdota es que tú ibas cruzando la calle, pero mira todas las cosas que pueden pasar. Yo me he ido un poco a tratar de jugar y hacer este ejercicio, y a buscar también cómo se estructuraba un niño, a seguirle la pista… y me divertí muchísimo, y de repente dije: ¿cómo el cine se puede limitar a una anécdota lineal y volverse el arte más elemental cuando puede ser el mas complejo y abarcar…? El otro día alguien me decía, “es que no entendí la línea estructural”, no era tu caso… imagínate cuando hasta la serie Lost, quién sabe qué está pasando en Lost… son atmósferas, eso están haciendo las series de televisión, osea, construir atmósferas que les van llevando, osea eso que era extrañísimo en David Lynch, lo hacen ahora las series de televisión, osea, hay un mundo que tiene el cine por delante, que no seré yo quien me lo limite, te lo juro que no… Si tú vienes y me pones unas esposas, bueno, ya… pero creo que la posibilidad de darle chance al pensamiento, a la estructura del pensamiento, a la estructura de la memoria para construir… Además está la técnica, yo estoy hablando de escondites, falsos nombres, disfraces, para mí era importante también jugar con una estructura que te va despistando, como un juego de acertijos, podría estar aquí toda la noche diciéndote posibilidades, porque es lo que más me gusta, a mí me gusta pensar. El otro día vino Kiko y me preguntaba en un programa de radio: “¿pero no te parece que puede llegar a parecer un cine intelectual?”, hemos llegado a tal punto en este país que “intelectual” es malo, osea, ¡pensar es malo!, eh… bueno, no puedo decir más nada sobre eso...

Salimos ya casi a las diez de la noche, caminando por las calles del Rosal, ya casi desiertas a esa hora. El encuentro nos dejó de muy buen humor, sabiendo que en nuestro país sí se puede hacer cine de calidad, y esperando que el espectáculo circense de las cotufas, como lo llama Marité, pronto sea historia y nada más. No es nada fácil, pero sabemos que tenemos lo necesario para lograrlo.

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Imágenes:

http://www.cinelatinoamericano.org/cineasta.aspx?cod=654
http://weblogs.clarin.com/itinerarte/archives/mariana-carnet.jpg
http://www.miniplug.tv/05-08-2007/postales-de-leningrado/

 

 

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