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“La ONG es el espacio de quienes no tienen espacio”

Nelson Garrido: hacedor de imágenes

No es habitual. No se considera a si mismo un artista. No espera que sus fotos sean subastadas para obras de beneficencia. No es bien visto ante los ojos de la mayoría ni a través de los lentes de otros fotógrafos. Nelson no es un tipo común con un chaleco lleno de rollos y cámara en mano. El hace imágenes, las crea, las conceptualiza, las dibuja, las transforma y las adhiere en su estética de violencia.

 

Con una estética fuera de lo convencional, un atentado al buen gusto y mucha sangre y materia orgánica en descomposición, sale Nelson Garrido a la luz pública. El no es un artista como todos, ni como pocos, él sólo es como él. A diferencia de algunos que se hacen llamar artistas, que muestran un retrato o un cuadro convencional y su apariencia bohemia y vanguardista, Garrido te atiende en jean y franela con un Premio Nacional de Artes Plásticas quemado, bañado en sangre y whisky.

¿Qué significó para Nelson Garrido el Premio Nacional de Artes Plásticas 1991?
Recibir esta premiación generó gran polémica. No era algo que yo necesitará o que esperará. Para todos los que se hacen llamar artistas sería uno de los honores mas grandes que pudieran recibir en el país, pero yo no me considero artista ni mis creaciones son adornos para salas elegantes. Yo asumo el premio como una crucifixión de la que debo resucitar. De allí nace la obra “Autocrucifixión con tres penes” donde sale el Premio Nacional quemado y salpicado de sangre y yo, en una cruz, con tres penes que representan el padre, el hijo y el espíritu santo. A través de esa trilogía yo resucito para seguir echando broma.

Para ser un artista como Garrido se debe tener mucha seguridad y visión de la realidad sin maquillaje alguno. Vivimos en una violencia reinante, en un caos sin forma, sin pies ni cabeza, donde de nada nos sirven los modelos bonitos ni los estereotipos porque no es lo real ni lo tangible ni lo semejante a nosotros, seres humanos comunes con miedo a la violencia pero participes en ella.

“Hay una violencia reinante, que estaba en las calles y entró en nuestras casas y ahora va en las dos direcciones. Vemos violencia cundo nos parece normal un robo y agradecemos que no llegaran a matarnos; cuando las casas tienen puertas, púas, alarmas, perros; esa violencia nos afecta como seres individuales, como seres que disfrutan de su cuerpo, de sus defectos, de su sexualidad (...). No quiero más intentos esteticones, lanzo un grito con imágenes concepto que trastoquen lo aceptado. Por muy fuerte que parezca mi trabajo, se queda corto. Los artistas no asumen lo feo, lo violento del mundo con suficiente honestidad”.

¿Hace falta alguna justificación para una expresión artística diferente? El hecho de que un artista no presente sus obras “vanguardistas” con el último grito de la moda no quiere decir que su obra no valga. Nelson siente un agradecimiento especial por quienes rechazan su obra, dice que lo hacen surgir, que le dan fuerzas para seguir y  que ellos le hacen sentir “mi obra sirve”.

“A mi lo que mas me sorprende es que sea los mismos fotógrafos quienes rechazan mi obra. Piensan como carrizo hago yo para tomar fotos tan feas. Pero el mío no es un trabajo sólo de fotografía. Es performance donde trabajan maquillístas, teatreros, asistentes, vestuarístas, escenófragos y una cantidad de gente y lechugas, un conjunto de materiales que venía pensando desde horas antes, un collage de símbolos actuales. Esto es un trabajo en equipo. Y confieso en realidad, entre tomar la foto y comerme la lechuga, prefiero comerme la lechuga”.

¿Nunca ha pensado en hacer una foto con los estándares socialmente aceptables y la estética de belleza artificial?
Realmente no. ¿Para qué seguir llenando al mundo de fotos de modelos súper maquillados y de falsas realidades? (Risas). Aunque supieras que la gente me pregunta porque si yo intento retratar la violencia reinante el día a día, la zozobra, angustia y miedo de nuestro país, siempre todos mis modelos son personas bonitas. Creen que hay una contradicción en mi obra, pero no es así. Es solo que la gente con estrías, gorditos, con la nariz chueca, bajitos y orejones, con pocas tetas –cosas hermosas igualmente– no se dejan retratar. Yo vivo de fotos comerciales que tomo, de modelos, de paisajes, etc, nadie da ni medio por mis fotos, ¡así mejor!

¿Tuvo algún maestro de fotografía?
Si, claro. Tuve al mejor. Carlos Cruz-Diez fue mi maestro. Mi papá era artista y estaba exiliado. Cuando hacía alguna obra me las mostraba, me enseñaba al respecto. Siempre me mandaba escondido o infiltrado a ver que estaba haciendo Cruz-Diez, pues todo lo que veía –y le comentaba luego a mi padre– me terminó fascinando tanto que me quedé. Tenía cuando eso unos 10 años y me iniciaba en el mundo maravilloso de las imágenes y la fotografía. Luego me di cuenta que no eres fotógrafo sino hacedor de imágenes, un investigador visual.

El autor de Adana y Evo, La Nave de los Locos, Todos los Santos son muertos, El Apocalipsis, Caracas Sangrante, La Crucifixión del Cochino Levitando, Estética de la Violencia y más ha realizado diversos trabajos artísticos sobre su perspectiva del mundo católico-cristiano religioso. Las fuertes críticas que recibe Garrido lo llaman ateo e incluso insinúan que atenta contra la fe cristiana que aún poseen los venezolanos. Él, no es que no crea en Dios, más bien está intentando atacar la inmoralidad de la supuesta moral religiosa.

Tiene en su haber censuras de parte de la Iglesia y de algunos museos, también censura moral y de las mismas personas que ven su obra con ojos de odio. “Cada quien ve sus diablos en mi obra” expresa Nelson, siempre sonriente, aunque haya visto como desmontan sus obras varias veces. En una oportunidad –Ciudad Bolívar– casi queman sus fotos en la plaza, fue una manifestación de parte de la Iglesia y los estudiantes. Su exposición no se pudo dar.

Nos adelanta Garrido que hará una obra reflejando la situación política que se vive en el país. Los modelos que serán retratados para esta serían llevaran puestas mascaras que reflejan sus mismos rostros. “Pensamiento único” se llamará la colección, esto fue una idea naciente a raíz de la inscripción del fotógrafo en el Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV). También está preparando un proyecto que llevará el nombre de “Atraco a la Vírgen María y al Niño Jesús” siguiendo su serie religiosa.

“La Organización Nelson Garrido (ONG) nace de la necesidad de la gente, de poder estar en un espacio donde fueran recriminados, donde se sintieran bien, donde aprendieran. Este es el espacio de quienes no tienen espacio” Realmente, esta Organización ni siquiera se encuentra registrada. Pero funciona muchos más que millones que encontramos en las calles. Actualmente es un centro de formación y exhibición de fotógrafos, también tiene un área para realizar performance y uno que otro toque.

“A mi me gustaría que los consejos comunales participaran en mi organización, que vinieran y metieran la mano. Esto me encanta cada vez más, porque, aunque el espacio sea muy reducido, tiene una estética de rancho y de barrio que me gusta. Estamos unos encima de otros poniendo color y llenándonos de peroles. Todo esto comenzó como una echadera de broma cuando uno de los primeros alumnos de fotografía que tenía me dijo <<esto es la ONG –siglas de las Organizaciones no Gubernamentales–, la Organización Nelson Garrido>>. Así se quedó y se quedará para siempre”.

Este arriesgado y originalísimo fotógrafo criollo sólo espera más participación e iniciativa de la gente. “Quisiera que no sólo los punk, travestís, transgénero, homosexuales y jóvenes en general participaran en esto. A veces es extraño que tenga más de que hablar con los amigos de mí hija que con los artistas contemporáneos conmigo. Ellos comprenden lo que hago, las conversaciones son más interesantes”.

Vivimos en un mundo extremista donde estéticas, maneras de pensar y de expresarse como las de Garrido encantan o son odiadas. Él está expresando la realidad que reina en nuestro mundo actual. “Si el arte no es el reflejo o válvula de escape del inconsciente colectivo de una sociedad, sólo se transforma en la expresión egocéntrica de unos cuantos iluminados cuyo alcance se limita a ser mercadería decorativa”.

 

 

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