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  Del 15 de enero al 5 de febrero 2007 - Número 42 ¡feliz año nuevo!
Caracas, Venezuela  
 
 
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Love Parade Venezuela: o como hacer una fiesta anti-rave

Pese a las expectativas generadas por este multitudinario evento no muchos quedaron satisfechos. Más allá de la poca cantidad de Dj´s presentados o de la monotonía de las canciones hubo un factor primordial: la excesiva intervención de las autoridades en un supuesto acto de libertad.

 

  Cuando a finales del año pasado supe acerca de una versión venezolana del Love Parade, evento multitudinario nacido en Berlín a fines de los 80, no pude contener la emoción. Soñaba con ir algún día a la capital germana y poder bailar techno junto con un millón de almas más. Surgía de pronto una iniciativa destinada a ahorrarme el “viajecito” hacia Europa, aunque era de esperarse una cifra más modesta en cuanto a la asistencia de público.

Tiempo atrás me había distanciado de todo lo referente a la cultura rave, no obstante, esta era una de las experiencias que me faltaba vivir. Temía conseguirme con un ejército de hadas y tipos disfrazados de niñitos, pero no importaba, ellos en su mundo y yo en el mío. Algunas vez en mis intentos por intelectualizar algo como el movimiento techno choqué con esa actitud raver “pacifista” y cabezahueca…tarde años en entender que perdía el tiempo al quejarme y que mejor era unirse a la fiesta sin reflexionar demasiado. El Love parade en todo caso era una manera de recordar viejos tiempos y reconciliarme con ese pasado un poco tonto, pero que me dejó importantes influencias musicales.

 1989, la primera edición del Love Parade

A finales de los 80 dos hechos importantes se habían dado en el mundo de la música electrónica: en ciudades estadounidenses como Detroit y Chicago nacieron estilos como el techno y el acid-house, los cuales no calaron masivamente en su propio país sino al otro lado del Atlántico, empezando por Inglaterra. Fue en ese último país en donde empezaron a ocuparse ilegalmente galpones y terrenos baldíos para hacer interminables fiestas con Dj´s, las cuales más de una vez terminaron con intervención de la Policía. Posteriormente las raves fueron aceptadas…aunque bajo estrictas condiciones. Una ley penalizaba el exceso de volumen en la música, y autorizaba a los cuerpos represivos del estado para intervenir en espectáculos muy “ruidosos”.

De las Islas británicas la tendencia se propagó por el continente europeo, y fue asimilada con mucho entusiasmo en países como Alemania (quienes ya eran pioneros de la electrónica desde épocas anteriores) . El primer Love Parade se da en 1989 en la capital germana, con unos cuantos camiones y poco más de 100 personas. Fue una manera de reconciliar a los jóvenes tras décadas de división política…unidos en un sistema no totalitario, sin un estado policial que los reprimiera.

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 …Y Volviendo a Venezuela

No importa cuan ingenuos y hasta vacíos nos puedan sonar aquellos slogans ravers que incitan a la paz y la tolerancia. Una fiesta rave (si se le puede llamar así a un evento que no es ilegal, pero es en esencia lo mismo) es un acto en el cual podemos comportarnos como seres libres (aunque pocas veces se sepa cual es la barrera entre libertad y libertinaje). En una fiesta rave cada individuo se puede separar de la muchedumbre y al a vez formar parte de un colectivo, siendo el límite el respeto a los demás.

Por un espacio de tiempo (desde unas cuantas horas hasta unos cuantos días) existe en los raves una suerte de utopía, en donde la autoridad no existe o al menos no está presente para castigar aquellos “crímenes sin víctima”, como la ebriedad, los cuales constituyen una decisión individual y no consisten en agredir a otras persona. Las fiestas electrónicas, son (o deberían ser) por definición, una vía para escapar de la realidad, no importa en donde se escenifiquen.

El mejor ejemplo de lo que no debe ser una fiesta electrónica, rave o como queramos llamarla se dio el Sabado 23 de Junio en la Plaza Alfredo Sadel de Baruta. Poco importaba lo accidentado de su organización a raíz de nuestra convulsa situación política, el evento se iba a realizar, costara lo que costara y eso era lo más importante. La falla tampoco estuvo en la escasez de carrozas o en la música repetitiva, sino en aquello de convertir al Love Parade en un campo de concentración anti-etílico, con bebidas frías decomisadas por agentes del orden y horario restringido. Todo un matiné…

Y finalmente …

La organización del evento fue bastante accidentada. El hecho de haber sido planificado originalmente ara el 27 de Mayo, un día antes del “cese a la concesión” de un canal de televisión fue un error, porque inevitablemente la política iba a interferir en el asunto. Pero no podemos ser malévolos en ese aspecto: es la primera vez que un evento de este se realiza en nuestro país, y los organizadores, pese a su inexperiencia, lucharon contra viento y marea para realizarlo, a pesar de la cantidad de obstáculos que se presentaron. El Boicot de algunos Dj`s influyó seguramente en la poca variedad de estilos musicales.

La asistencia masiva (nunca tan numerosa como en Berlin, pero lo suficientemente grande como para perderse en un mar de gente) demuestra que un evento de este tipo convoca bastante gente sin necesidad de toda una maquinaria publicitaria y mediática, pués, se trata de un festival de culto. Esperamos que una próxima vez el evento resulte mejor…si están dadas las condiciones adecuadas.

 

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