Llegar hasta Valencia no era fácil, ni siquiera habiéndolo planificado durante algún tiempo. El primer impedimento fue que el fotógrafo se enfermó de repente, y se quedó con el libro que había comprado especialmente para que Laura Antillano, la escritora, me lo firmara. Habiendo cargado suficientemente bien la batería de la cámara, me puse a esperar a la que sería mi guía, que aunque terriblemente puntual, tenía 45 minutos de retraso.
Mientras esperaba me puse a pensar en el record de publicaciones que tenía la futura entrevistada; su primer libro había sido publicado en 1969 bajo el nombre de la Bella Época , y desde entonces había dado a luz más de una docena de libros y novelas: la Muerte del Monstruo Come Piedras , ( 1970) , Un Carro Largo se llama Tren (1975), Los Haticos , (1975) Dime si Dentro de Ti no Oyes tu Corazón Partir (1983 y 1991) Perfume de Gardenias (1984) Cuentos de Película (1985) la Luna no es Pan de Horno y otras historias (1987) ¿Cenan los tigres la noche de Navidad? (1989) ¡Ay Que Aburrido es Leer! (1991) y otro grupo de novelas, libros de cuentos, ensayo y poesía que la hacen una de las escritoras Venezolanas con más producción literaria de las últimas décadas.
Finalmente, luego de las tres horas respectivas, y un pequeño transbordo, llegamos al hogar de Laura Antillano. Su casa, llena de arte venezolano y sazonada con música de cuerdas, se parecía bastante a ella. Más allá de ser elegante, el apartamento era bastante sencillo y agradable, lleno de calidez humana. Un lugar en donde a cualquiera le gustaría vivir.
¿Cómo fueron tus comienzos en la literatura?
Yo vengo de una familia en donde siempre hubo mucha relación con la escritura, tanto, que estuve rodeada de un ámbito de niña lectora. En mi casa el acercamiento a los libros era un hecho natural, así conocí a muchos pintores y escritores que visitaban la casa, nosotros crecimos en Maracaibo aunque somos caraqueños. Empecé a escribir en el bachillerato, escribía mis cuentos, los llevaba a un periódico, – El Panorama – que tenía una página de artes y letras y así me publicaron algunas cosas que les parecían que era entre cuento y la novela.
Cuando cumplí 18 años se publicó mi primer libro, en Monte Ávila Editores, que se llamó “ la Bella Época”. Eso era una selección de cuentos. Luego de que publicas un libro hay un compromiso con todos, no sólo contigo mismo.
¿Qué pensó tu familia cuando se enteraron que querías dedicarte a escribir?
Cuando oigo los testimonios de otros escritores que tuvieron oposición familiar, pienso que para mi fue muy fácil, porque en mi casa todo iba como orientado hacia ese sentido, mi papá era periodista que escribía sobre arte y mi mamá era pintora, entonces la literatura era un ámbito normal, y ellos invitaban a muchos escritores a mi casa, mi mamá cocinaba, mientras preparaban lecturas, cosas de ese tipo. Era como una atmósfera natural.
Tienes algunos trabajos sobre literatura infantil ¿Si fueras a escribir cuentos para niños en una época como esta, de juegos interactivos, Internet y televisión por cable, qué debería tener un cuento para que al niño le llame la atención?
Primero no creo que todo el mundo tenga acceso a esos medios. Luego pienso que el ser humano sigue siendo el mismo a pesar de los medios y las nuevas tecnologías. Me acaban de publicar una novela en Cuba que se llama Si Tú Me Miras . Es una novela para jóvenes que cuenta la historia de una madre ictióloga y de sus dos hijas que se van a pasar vacaciones a la Isla de Margarita, es una novela de aventuras y de amor, y en donde las hijas, sin consentimiento de la madre, le consiguen un novio por Internet.
Otra novela que salió es Emilio en Busca del Enmascarado de Plata , que es diferente porque es un niño de Sabana de Caripito en Monagas, que quiere encontrarse con El Santo Enmascarado de Plata, en un niño de nueve años que quiere ser escritor, y toda la historia está signada por él y su diario.
Hay muchas cosas de esta novela que tienen que ver con como ser humano, y con su realización como escritor. Por que el niño hace una historia que va a leer en la escuela. Es literatura para niños y jóvenes y está planteada dentro de un hoy, pero no es necesariamente un texto que está hecho para competir con Harry Potter o Nickelodeon como me lo preguntaste.
¿Ahora que tocas el tema de Harry Potter ¿qué opinas de Best Sellers y de la literatura-producto?
Por un lado te digo que a mi Harry Potter me atrae, lo leo y veo todas las películas. Se convierte en un producto por que el mercado lo agarra y le da una profusión enorme, y yo me pregunto cuántos de nuestros textos no podrían hacer lo mismo, lo que pasa con Harry Potter es que reproduce una escuela inglesa como cualquier otra, lo único es que tiene esos rasgos de la magia. Esto ha sido una reivindicación del romanticismo, y además ocurre que los libros tienen tirajes extraordinarios, cientos de libros, franelas y juguetes. Esto no indica que ese material sea malo, creo que esas novelas son muy sabrosas y es muy probable que pervivan y permanezcan.
Yo no indico eso de muchas otras novelas que están en el mercado. Entonces el problema no está allí, yo creo que en Venezuela dentro de Latinoamérica los escritores hemos tenido durante mucho tiempo gravísimos problemas de difusión. Yo sé que hay cantidad de jóvenes y gente que ha estado escribiendo desde que yo me inicié y que no han podido publicar porque no tienen esa posibilidad, y ahora si la hay.
Volviendo un poco a tu trabajo, pienso que hay muchas etapas en tu vida de escritora. ¿Cuál has disfrutado más?
No sé. Porque desde un hoy, lo demás es recuerdo. Yo no sé que va a pasar de aquí en adelante. Si tú me dices en cuanto a las novelas, pienso que si uno tomara las que escribió ayer las escribiría diferente, por que en la medida que pasa el tiempo te haces más autocrítico, Solitaria Solidaria yo la siento como una verdadera novela. La sigo pensando como una novela que tienen muchas de las claves de mi forma de ser en general, por que ese trabajo implicó una investigación muy interesante sobre el siglo XIX y a la vez una confrontación sobre el siglo XIX histórico.
¿Tiene algo de autobiográfico?
¡Carabobo! Yo pasé a ser profesora universitaria allá y una de las protagonistas: Zulay Montero. Ella viene de lejos y es profesora de historia, en este estado. Pero fíjate que alguien que a mi me parecía muy brillante y con quien tuve muchas conversaciones, el profesor Pedro Beroes me decía que había más de mí en Leonora Armundeloy, la del siglo XIX que en Zulay Montero la del siglo XX, y es verdad. Después Victor Fuenmayor publicó un trabajo que me interesó mucho de análisis de esa novela en donde incluso me dio claves que uno no sabe como escritor. Como el personaje de Sergio, sin querer saque el nombre de mi vida, mi padre se llama Sergio y mi hermano y mi hijo.
¿Cual trabajo consideras que ha sido el más exitoso?
Es que si te digo ahora que Emilio en Busca del Enmascarado de Plata (mi última novela) no me lo vas a creer. Estoy pensando siempre en mi último libro, no estoy buscando esa respuesta en el pasado, sino en lo reciente.
Emilio en busca del Enmascarado de Plata implicó viajar a Monagas, que no lo conocía, viajar a un pueblito; parte de esa historia fue algo que me contó un amigo, y yo la fui trabajando hasta construir a ese niño que es Emilio, Al abuelo, los personajes alrededor de él y muchas cosas en ese libro. ¡Hasta la lotería de animalitos! que no sabía lo que era y entonces una prima me mandó una de Cumaná.
Todos mis amigos cuya infancia estuvo ligada a El Santo, me contaron una anécdota distinta y me encontré con que era un personaje importante que no conocía del todo, por que mi papa no nos dejaba que leyéramos esos suplementos porque eran luchadores.
¿Cómo fue la experiencia de hacer el viaje literario para escribir una novela?
Fue muy particular, es la misma experiencia que tiene cualquier curioso por conocer algo que no conoce. Eso fue muy especial. Fui con un amigo que me sirvió de guía turístico. Porque yo tenía una imagen hasta del río en mi cabeza y quería confortarla con la verdad. Ese viaje fue importante para terminar el libro, ver el Caño San Juan, ver el mercado libre. Todas las cosas que yo tenía en mi cabeza, e incluso había comprado unos cuadernos de la Fundación Bigott sobre el estado Monagas. Mercedes Franco es de esa zona y me había contado algunas cosas. Había investigado mucho, pero una cosa es ir al documental y otra es que lo tengas cerca y lo vivas.
¿Cuáles son tus proyectos futuros?
Estoy escribiendo una novela de la que he hablado mucho por allí y eso no se debe hacer. Pero tiene que ver con la creencia, con el hecho religioso, y con algo que me preocupa muchísimo y tiene que ver con que la guerra esté orientada a través de los conflictos religiosos, aunque esto sea sólo un disfraz de los grandes conflictos políticos. |