Hoy se ha generado una renovación y revaloración de este cine, considerándose el dirigente principal de las nuevas tendencias cinematográficas.
El cine oriental, que abarca cientos de países, posee piezas clave que han gestado los cambios estilísticos primordiales para la evolución de la pantalla grande: Japón, China y Corea del Sur.
Mientras que por más de medio siglo el cine oriental fue casi completamente desconocido para el resto del mundo, hubo una película que marcó el inicio del acercamiento cultural: Rashomon (1950) de Akira Kurosawa.
Akira Kurosawa, es toda una leyenda de la historia del cine oriental, que medió entre los dos polos culturales (oriente y occidente). Su gran capacidad para adaptar novelas lo llevó a originar un discurso fílmico más entendible para el otro lado del mundo, por medio de la literatura canónica occidental como Trono de Sangre (adaptación de Macbeth) y El Idiota (Dostoievsky).
A pesar de que Akira Kurosawa abrió las puertas occidentales al cine japonés, fue criticado en su país acotando que la forma de hacer cine de este realizador tenia muchos puntos de contacto con el cine de Hollywood.
A demás de sus logros técnicos y estéticos, regaló al mundo occidental una mirada a la cultura japonesa y un cine lleno de mensajes de reflexión sobre las injusticias de la vida.
Gracias a su esfuerzo fue el primer oriental en llevarse un Oscar, y a la fecha es considerado la piedra angular del cine moderno por los nuevos directores norteamericanos.
La nostalgia, la humanidad, su visión ecológica y su aversión a la guerra son algunos de los temas que cobran importancia en sus films. La particularidad de sus temas (realidades, añoranzas, angustias y deseos) son expuestas con textos de poca complejidad; bien estructurados y de gran complejidad visual.
Utilizando los efectos de fotografía perfectamente encajados con la continuidad del film, logra enamorar a los que se deleitan con sus trabajos cinematográficos. |