Estrenos | Inicio | Nosotros | Comunidad | Agenda | Descargas | Mapa del sitio | Contáctanos|
  Caracas, Venezuela  
 
 
Fonograma
Bandas y músicos
Lanzamientos
De Museo El Evento
Desde la Olla
reseña vs
entrevistas
Los Viejos Vs los nuevos
Reseñas
Entrevistas
Nuevos Talentos
Sindicato  
Tinta fresca
Cáeme a Cuentos
Pieza x
La entrevista
Galerías
 
Julián Márquez, presidente del Fondo Editorial Ambrosía
De la irreverencia de un Cronopio a la angustia kafkiana
 
Alejandro Sebastiani Verlezza
 

Concibe que el hecho literario consiste en armar palabras, un juego en donde las imágenes son participes. “Combinar símbolos, metáforas que luego derivan en poesía y crean un corpus narrativo. A veces hago una especie de ritual: escojo un libro al azar que puede ser de Julio Cortázar, Jorge Luis Borges o cualquier escritor que tenga a la mano. Eso me refresca un poco la mente para escribir”

Fue un siete de enero de 1944 cuando en Caripito, Monagas, nace Julián Márquez. Escritor, periodista y amigo: Signado por la metáfora y el doble sentido, aunado a un estilo satírico que raya en terrenos lúdicos los cuales se reflejan en su literatura. Al dar una descripción de su oficio lo hace así: “El escritor es el hombre del misterio, el que alumbra la oscuridad, las tinieblas. La escritura es un combate fraterno, una lucha entre el escritor y la palabra, hasta que el texto tome un matiz coherente y le diga a uno: ya no te necesito más”.

Manifiesta que un escritor no se debe forjar necesariamente en una escuela de letras. Hace remembranza a una entrevista con Gustavo Díaz Solíz, ex-director de la escuela de Letras en la Universidad Venezuela , quien recomendaba, a los que aspirasen al oficio literario, lectura persistente: en la casa, en la calle, en la parada del autobús. Comparar la estructura narrativa de los escritores buenos y los malos. En este sentido, Márquez apunta: “El escritor debe ser su crítico principal. Debe haber una manía de revisión constante. La coma que se colocó en la mañana, se cambia en la tarde y una frase que fue hermosa hoy, ya después no lo es”.

Al abordar su obra literaria es necesario hablar del Simulacro de Elena, publicada en el año 2000, y Los círculos solares (1988) que cita de esta manera: “Son cuentos urbanos donde planteo situaciones burlescas, grotescas y exacerbadas, con tintes de humor negro. Son relatos donde Caracas está presente, tengo una relación entre el amor y el odio con esta ciudad, siempre presente en mi narrativa”.

Tampoco el elemento humorístico escapa de los textos de Sinfonía de caracoles, un libro de cuentos, de próxima circulación, donde coloca diversas trampas al lector posible, a lo largo de las diversas narraciones. “Me propongo jugar con el lector, que participe en la construcción del relato. Dicen que en este libro se asoma una especie de sonrisa que supuestamente se parece a la mía, un poco irónica; no sé hasta que punto es cierto”. Devela también que está por sacar una novela titulada:. La rotación del zodíaco.

Pasión por el cine

¿Que vivencias recuerda de su niñez en Caripito?

De pequeño me gustaba mucho el cine. Vivía cerca de dos cines en Caripito, cerca de calle Bolívar, donde estaban el cine Princesa y el Ayacucho. Tenía siete años y desde ese entonces, las películas fueron una de mis grandes pasiones. Conocía el nombre de actores, mexicanos y norteamericanos casi de memoria. Jugaba a hacer cine en mi casa de Caripito donde había un cuarto repleto de arena, con la cual se pensaba ampliar la vivienda familiar. Ese cuarto se convirtió en un refugio creativo para mí. Recreaba un mundo ficticio, un cine bastante personal y privado. Yo no tenía la más mínima idea de cómo hacer un guión, pero imaginaba mís propias películas donde los personajes eran representados por las piedras de la arena. Del cine, actualmente me gusta ese mundo de figuras sombrías de Woody Allen.

¿Cuando comenzó su contacto con el mundo literario?

Comenzó un poco tarde. Hay un lapso extenso entre mi relación con el cine y la literatura. Yo entré un poco al mundo de la ficción cuando estaba en el bachillerato. Allí tomé interés por algunas lecturas de Rómulo Gallegos. Hubo una época en la que compré muchas revistas de literatura, las cuales me abrieron las puertas a ese universo fantástico. Fui conociendo nombres como Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Juan Carlos Onetti y escritores del llamado boom de la literatura latinoamericana, como Gabriel García Márquez o Julio Cortázar. También me gustó la escritura de Guillermo Cabrera Infante. Hace unos juegos extraordinarios con la palabra. Incluso, una de sus obras más conocidas, Tres Tristes Tigres, encierra un gran sentido lúdico.

El descubrimiento del Crepúsculo del diablo

Al hablar de un exponente de la narrativa venezolana Julián Márquez no vacila en citar a Rómulo Gallegos y su cuento, El Crepúsculo del diablo. Confiesa que es un texto al que recurre de vez en cuando. Al respecto, de Gallegos explica: “Creo que la literatura de Gallegos que a mí me interesa, no está ni en Doña Bárbara, Canaima o Cantaclaro, sino en El crepúsculo del diablo. Curiosamente, hace poco veía un afiche en el metro con un fragmento de ese cuento. Apenas lo leí, me di cuenta que forma parte de El Crepúsculo del diablo”. Julio Garmendia es otro de nuestros narradores, siempre presente en mi mesa de lectura.

¿Cómo es su proceso creativo?

No tengo un método propiamente dicho, pero me gusta escribir en las madrugadas. Yo hago una especie de ritual que tiene que ver con la lectura: antes de ponerme a escribir, me pongo quince o veinte minutos a leer. Escojo un libro al azar, que puede de Julio Cortázar, Jorge Luis Borges o cualquier escritor que tenga a la mano. Eso me refresca un poco la mente para escribir, cosa que generalmente hago a mano; luego algunas cosas las llevo a la computadora. A veces, me gusta leer en el baño. Recuerdo que Salvador Garmendia decía que ese era uno de sus sitios preferidos de lectura… A veces del baño salen cosas interesantes para añadir a la página en blanco.

¿Cómo definir a Julián Márquez?

Una persona bastante perseverante y tenaz, sobre todo, en lo relacionado con la literatura la cual llena parte de mi espacio vivencial. Incluso, con mis libros mantengo una relación intima. Puedo hablar de política, pero no soy tan vehemente en eso; me siento más seguro en la literatura que en cualquier otro ámbito, incluyendo al periodismo. Definir cómo soy está ligado al hecho literario.

¿Cómo empezó su experiencia periodística?

Yo comencé haciendo revistas con unos amigos. Posteriormente fui conociendo gente ligada al medio. De una manera u otra, siempre me tocó escribir artículos o crónicas. Iba publicando y me pedían que siguiera escribiendo notas para algunos periódicos y revistas.

¿Por esa época surgió su columna en La Razón ?

Era una especie de misceláneas, se llamaba Siempre en domingo. Tenía que ver con situaciones que observaba o sucesos cotidianos de cierto interés para ser llevados a la crónica. Hacia la referencia de un libro, de una situación de la vida real, o de algún tema que estuviese en el tapete.

Periodismo y literatura: Conjura ineludible

La unión entre el periodismo y la literatura es intrínseca, como un matrimonio…

Sí. Es una especie de contubernio que no puede soslayarse. Además, no hay delimitación entre la literatura y el periodismo, se pueden hacer ambas cosas. Tal es el caso de Gabriel García Márquez, Ernest Hemingway o John Dos Pasos.

¿Cómo llegó al grupo literario Hojas de Calicanto?

Estuve en el Celarg como tallerista en la década de los ochenta. Terminada esa experiencia, decidí participar en el taller Hojas de Calicanto, el cual estaba dirigido por la escritora Antonia Palacios. La casa donde se dictaba ese taller, en Altamira, se llamaba precisamente “Quinta Calicanto”. Me explicaron la dinámica del taller, llevé unos textos para que fuesen leídos y posteriormente me aceptaron como tallerista. Todavía me sigue pareciendo una experiencia maravillosa, especialmente para integración al ámbito de la literatura.

Un buen recuerdo

Me trajo satisfacciones. Conocí algunos poetas y narradores, personas que aprecio y respeto. Discutíamos los textos y los confrontábamos, había opiniones favorables o contrarias. Eran planteamientos que contribuyen al proceso creador. Se deshacían las dudas y los recelos.

Para usted la literatura representa ludismo o complejidad?, tomando como referencia a Julio Cortázar y Jorge Luis Borges

Tomando como referencia a Jorge Luis Borges y el cuento El jardín de los senderos que se bifurcan, la escritura literaria representa un sendero que, también, se bifurca: Hay diversas maneras de abordarla. Convergen elementos donde existe un gran sentido lúdico, a veces se rompen los convencionalismos. Pero también se exigen ciertos requerimientos en el lenguaje. La estructura cuentística de Borges es exigente, con gran vigor en la palabra y un manejo del lenguaje casi preciso. Pero esto no implica que él esté exento del humor y el sarcasmo. Así pasa con Cortázar: él maneja la literatura lúdicamente, pero con gran exigencia en el manejo del lenguaje. En el caso venezolano, podemos mencionar de nuevo a Julio Garmendia como uno de los grandes renovadores de la literatura hispanoamericana. Maneja el humor y elaboración lingüística con un gran sentido del poder de la palabra. Armar las palabras implica un juego lúcido, no libre de riesgos. El arte de narrar significa combinar símbolos, imágenes y metáforas que luego derivan en poesía, para finalmente crear un corpus narrativo, porque toda expresión armoniosa de la palabra, atraviesa el hecho poético. Volviendo a Cortázar, creo que él dijo, en una ocasión, que algunos escritores usaban una especie de corset a la hora de escribir para ocultarse del humor… también presente en la poesía, como manifestación del arte de narrar, entendiendo poesía en el sentido de creación.

A propósito: Carlos Fuentes dijo que Julio Cortázar era el Bolívar de las letras hispanoamericanas porque las liberó, dando pie a una nueva narrativa…

Es una buena definición que le cabe perfectamente a Cortázar. Fue un gran maestro del juego con la palabra, aunque hay quienes lo niegan.

El mundo de Cortázar

En Cortázar hay algo que llama muchísimo la atención. La búsqueda de una realidad oculta detrás de la realidad cotidiana. Trascender de lo superficial, indagar más allá de lo que nos ofrezca una simple mirada. Un mundo dual que se superpone a otro mundo; realidades alternas dentro de una misma realidad más próxima a los sentidos. Me llamó siempre la atención esa calificación que hacía acerca de los lectores machos y los lectores hembras, además de su admiración por los patafísicos.

Ante todo este bagaje que nos presenta, cabe preguntarle si se considera un Cronopio o una Fama…

…Jajajaja… eso de los Cronopios y las Famas es una gran travesura de Cortázar. Dentro de esa definición, yo me ubicaría dentro de los Cronopios… jajajajaja…

Escritores como Franz Kafka han destruido su obra en determinado momento ¿Qué fenómeno es ese donde el escritor se vuelve enemigo de lo que escribe. Será que la obra toma vida propia?

Los terrenos literarios a veces son espinosos. Nunca se escribe con la certeza de que plasmará una gran obra en la página en blanco. Siempre existe un estado de inseguridad; es cuestión de la personalidad del escritor y los estados de ánimo que lo puedan avasallar. Es como Saturno cuando devora a sus hijos. Un escritor no debería destruir su obra; el libro es como un hijo para él. En el caso de Kafka hay que darle gracias a su amigo Max Brox. De no ser por éste, no conoceríamos a personajes tan fantásticos como Gregorio Samsa, el protagonista de La metamorfosis. En Venezuela, se conoce el caso de Enrique Bernardo Núñez, autor de la novela La galera deTiberio, quien, decepcionado, lanzó su obra al rió Hudson, en Nueva York.

Grupo Editorial Ambrosía

Abordando el tema de la publicación de libros en Venezuela, nos vimos en la necesidad de consultar esta inquietud con nuestro entrevistado. Por esto, Hilario Ruiz, quien estaba encargado de la parte fotográfica de la entrevista, le preguntó que tan difícil es la publicación de un libro en Venezuela. Márquez le responde que ha sido una tarea ardua en Venezuela… Pero el panorama comienza a cambiar. “Por eso existe el Grupo Editorial Ambrosía que se dedica a publicar escritores inéditos”, explica Márquez aclarando inquietudes.

¿Qué sucede con su amigo, el poeta Edgardo Agüero que no se ha animado a publicar?

Dentro de poco va a dejar de ser un escritor inédito. Por los avatares y exigencias de la literatura, han surgido en Venezuela editoriales alternativas. Por eso, junto a unos amigos, se creó el Fondo Editorial Ambrosía. La idea de este fondo, como ya le he expresado, es publicar a escritores inéditos. Dentro de los próximos libros a publicar, precisamente se encuentra uno de Agüero titulado: Palabras Inconclusas. Así el lector se acercará por primera vez a la obra de este amigo poeta.

Promover literatura

Muchas páginas han sido escritas acerca del poco interés que existe hacia la literatura en Venezuela. El Presidente del Grupo Editorial Ambrosía explica que debe ser incentivada desde la educación básica, desde la primaria y el bachillerato. “Deberían de existir programas donde inviten a escritores para conversar con los estudiantes y hablar de su experiencia. Pancho Massiani o Gabriel Jiménez Emán, por ejemplo, podrían compartir con los jóvenes. Otra opción está en aproximar a los jóvenes los textos de Guillermo Meneses o José Napoleón Oropesa. A poetas como Eugenio Montejo o Sanchez Peláez, los cuales pueden ser digeridos por estudiantes de primaria y segundaria. Eso estimularía el interés por la lectura”, apunta Márquez.

¿Se podrá avivar el interés por la literatura?

Siempre se ha hablado del poco interés de los jóvenes hacia la literatura. Yo no manejo estadísticas relacionadas con la literatura que se hace en el país, pero creo que hoy se lee más que antes. Un ejemplo de ello, es el caso de ustedes: estudian comunicación social y se interesan por la literatura. Ambos escriben cuentos y, hasta donde yo sé, no se si han cometido el pecado de la poesía.

Se dice que todo escritor posee algunos fantasmas, ¿Cuáles son los de Julián Márquez?

Uno observa avances tecnológicos espectaculares que no marchan paralelos… (Se terminó la cinta. Voy a voltearla… ahora sí. Ya)… con la consecución de la felicidad del hombre. Me acosa el fantasma de aquella imposibilidad de acceder a un estadio donde se manifieste una felicidad global. Recuerdo El mundo Feliz, de Adolf Huxley donde se plantean algunos temores hacia la revolución genética y la clonación de seres humanos. Nos podríamos acercar al mundo de temores y zozobra descrito en la famosa novela de Huxley. Son fantasmas difíciles de eludir. Esto me recuerda una frase de Claude Levy Strauss que leí hace años en un ensayo de la revista Zona Franca: El mundo comenzó sin el hombre, y podría terminar sin él”, sin que se conozca eso que denominamos felicidad.

Catoblepas, victimario de la selva

La historia del monstruo Catoblepas parte de la mitología africana: un monstruo que devora al que se atreva a mirarlo. El escritor argentino Jorge Luis Borges hace referencia a este ser fantástico en El libro de los seres imaginarios. Por otro lado, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, también hace referencia a esta figura en Cartas a un joven novelista.

¿Comparte aquella visión de Mario Vargas Llosa acerca del escritor Catoblepas, el cual se devora a sí mismo en el acto de escribir?

–Me parece una hermosa metáfora para referir algunos estados en los que el escritor aborda su obra literaria, no creo que un escritor se devore a sí mismo. Creo que existe, sí, una permanente lucha con el lenguaje, que de alguna manera es un combate consigo mismo. Se han visto casos de autores que viven ocultos bajo el nombre de sus personajes. Tal es el caso de Sherlock Holmes, quien es más conocido que su autor, Conan Doyle. La criatura devora al autor.

   

© Todos los derechos Reservado por la Asociación Civil Venezolana Corriente Alterna
SE PROHIBE la reproducción total o parcial del contenido de este sitio web para usos comerciales o beneficios lucrativos de terceros, sin autorización previa a los editores del mismo.
------
Corriente-alterna.net, así como la Asociación Civil Corriente Alterna no se hacen responsables por juicios emitidos por sus columnistas, colaboradores, público en general y por trabajos o imágenes enviadas para ser publicadas.