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    La casa de las mamitas ricas

    Teatro Chacaíto: Para algunos el más nefasto de Latinoamerica, para otros

    Abre el telón: Aparece la Máscara Griega de la Comicidad. Cierra el Telón/ Abre el Telón: Mujerones y chistes obscenos. Abre el Telón/Cierra el Telón: Guillermo Fantástico González.¿Como se llama la obra?: Teatro Chacaíto.

    Sentado en su despacho, el Señor Jorge Bulgaris observa atentamente una película en un televisor pantalla plana. No deja de estar pendiente de su negocio: el Teatro Chacaíto. Mientras tanto, empleados y familiares entran y salen de su oficina, atendiendo a veces el teléfono o sentándose frente a una computadora. “Mi padre era un comerciante de origen griego”, dice, “y yo me jacto de ser un comerciante de las artes escénicas”. Un comentario como ese duele bastante, sobre todo si va dirigido a las élites intelectuales de este país.

    Cuarenta años atrás, Bulgaris había decidido comprar el primer local de lo que se llamó posteriormente Teatro Chacaíto. Junto a su padre, manejaba en la capital un centenar de locales cinematográficos. Después de administrar salas de cine decidió, entonces, dedicarse a la labor de promotor teatral. Posteriormente, en los años '70, conformó una larga y fructífera sociedad de 25 años con el célebre animador televisivo Guillermo “Fantástico” González:

    -  ¿Y Qué sucedió con Guillermo, Sr. Bulgaris?

    -  Se dedicó a la televisión...somos amigos aún.

    Tras cuatro décadas de existencia el Teatro Chacaíto sigue siendo el mismo. No importa si evolucionamos del televisor en Blanco y negro al Internet con banda ancha. El humor picaresco, con chistes de doble sentido, sigue estando allí. Y pese a cualquier crítica hecha por cierto sector cultural conservador, logró lo que pocos han logrado: Llenar auditorios sin ningún subsidio estatal. “Es fácil hacer teatro cuando no te duelen los bolsillos”, dice Eduardo Vega, productor de la casa teatral, “Nunca hemos recibido subsidios estatales”. Eduardo suele producir comedias, pero suele ser bastante serio al hablar de esas cosas.

    Nostalgia chacaitera

    Hubo tiempos en los cuales el Centro Comercial Chacaíto, ubicado en la localidad de Chacaíto, y albergue del Teatro Chacaíto, era lo más In de la Capital venezolana. Aun no se había construido el CCCT, El Metro seguía siendo una utopía, y las torres de Parque Central eran apenas un esqueleto que avisaba acerca del próspero porvenir de la Venezuela Saudita. Fue en ese momento en el cual se inauguró el primer espacio dedicado abiertamente al Teatro comercial en Venezuela.

    Para generaciones más recientes, nacidas hace poco más de dos décadas, la visión es distinta, pues el Teatro Chacaíto parece despertar nuestros más bajos instintos reggetoneros y post-merengueros. Despampanantes “mamasitas” que hacen pucheros ante un tipo feo y patán (pero gracioso). Chistes obscenos que hacen juzgar como inocentes a cualquier ocurrencia de los programas cómicos de la tele nacional. No son pocos los comediantes televisivos, por cierto, que han actuado en los escenarios de tan concurrido teatro. Américo Navarro, por ejemplo, se ha presentado esta noche en la obra “Mi Amigo Luki”, demostrando su talento para la improvisación humorística.

    Pero lo mejor son los guiños políticos dentro de la obra, no aptos para leyes de Responsabilidad Social. Bulgaris, sin embargo, parece no sentirse cómodo con esa tendencia: “Nunca hicimos obras parodiando a presidentes porque nos parecía una falta de respeto” afirma “Pero algunos actores, guionistas y productores ligados a este teatro tuvieron la iniciativa de hacer obras, en otros sitios, dedicadas a nuestro presidente actual”. Le recuerdo que su obra más reciente contiene una parodia de Hugo Chávez. Responde que esa parodia no era fundamental dentro del montaje.

    Último acto

    En los últimos años, unas cuantas salas de la Capital, desde San Martín hasta la Casa Cultural Rómulo Gallegos han recibido una constante afluencia de gente interesada en ver representaciones actorales en vivo, y sobre las tablas. Un auditorio como el Trasnocho, ubicado en Las Mercedes, presenta dramatizaciones que pueden ser tomadas más en serio por la crítica teatral, siendo, sin embargo, una iniciativa privada que genera ingresos. Desde ese punto de vista, casi todo el Teatro presentado en la Capital es comercial, sobretodo cuando se repiten temporadas.

    Pero a pesar de ello el Teatro Chacaíto sigue despertando antipatía entre los puristas del medio y ciertos intelectuales que se jactan, irónicamente, de respetar la cultura popular .Sin ir muy lejos, uno de nuestros conocidos literatos, Earle Herrera, escribió hace un par de años un artículo comparando el Aula Magna de la UCV con el Teatro Chacaíto. No se trataba de un halago, sino de una manera de decir que la UCV estaba decayendo. ¿Una postura política, o el eterno menosprecio hacia el género de la Comedia que, en el caso del cine, nunca ha ganado un Oscar?

    Chacaíto, el Teatro, tiene otras características algo antipáticas para los puristas del género. Sus repartos se basan en el Casting, en actores que son buenos para interpretar un sólo personaje. La improvisación, y no el aprendizaje rígido de parlamentos, son otras de sus características. Es un estilo sin duda muy norteamericano, pero que también deriva de géneros históricos (citados por los académicos con reverencia) como “La Comedia del Arte”, un estilo propio de la Italia del Renacimiento, con personajes muy estereotipados.

    Los puristas del género, y los intelectuales elitescos seguirán cuestionando la calidad de algo como el Teatro Chacaíto. Pero a gente como el empresario escénico Jorge Bulgaris eso lo tendrá sin cuidado. “Cayito Aponte ha cantado Zarzuela y ha actuado en nuestra sala”, nos dice el promotor escénico de origen griego “¿Pueden los intelectuales más finos decir algo contra él?”. Por supuesto que no, Sr. Bulgaris.

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