Eran como las 5:45 pm y me volvió a tragar el retraso con el tiempo, me tocó montarme en una moto-taxi, precisamente un día domingo y pagarle al señor lo que fuera necesario para que me llevara hasta el Aula Magna de la UCV. Al llegar ni pensé en comprarme alguna chuchería, lo único en lo que pensaba era en el dolor que tenía en el bolsillo. Di más vueltas que un trompo para llegar a la puerta B (es una de las puertas que da al balcón), y por suerte me tocó primera fila. Pero tuve un pequeño sentimiento de ira al escuchar a uno de los guías decirnos al público entrante “… Y si van a tomar fotos, asegúrense de que sus cámaras fotográficas tengan desactivado el flash”; y yo que pensaba llevarme mi supercámara réflex analógica con uno de mis super-ultra lentes para tomarle fotos a Fito y poderlo ver detalladamente!!! En realidad me dieron ganas de llorar. De todas maneras mis ojos de águila me sirvieron para detallar al público que estaba en preferencial y VIP y darme cuenta de que había gente que conocía.
Comenzaron a bajar las luces y la gente se entusiasmó, cuando de repente anuncian a la telonera, una cantante (la anunciaron como “cantautora”) llamada Nadia, me pareció haber visto una réplica de Karina en todos los sentidos; lo malo es que no se le entendía nada de lo que cantaba e iba fuera de tiempo; yo todavía no veía el momento en que se fuera y estaba medio dormida en la butaca, creo que sólo cantó tres canciones.
Y por fin, después de tanto hacerse esperar, bajaron las luces y apareció Fito; la gente se puso eufórica al verlo. Aquel hombre despeinado y hippie, esta vez llegó con saco y corbata gris, vestido de negro, como si se hubiese arreglado para un 31 de diciembre, con sus ya canas entrantes en su ahora corta melena y con la sonrisa iluminada que siempre lo ha caracterizado… creo haberme enamorado en ese momento. Esta vez no trajo a su banda, vino con su piano y un amigo que lo acompañaba con la guitarra, Coqui Bernardi. Entre sus canciones comenzaron a desbordar “Eso que llevas ahí”, “Gloria”, “Ciudad de Pobres Corazones”, momento en que agarró su guitarra para cantarla con la misma euforia y fuerza que enloqueció a todo el público, “Dar es Dar”, “11 y 6”, “Un Vestido y Un Amor” y dos canciones de Sui Generis, entre ellas “Confesiones de Invierno” y para finalizar nos regaló “Mariposa Tecnicolor”. Fito bromeó con el público, buscó también la manera de calmar tanta euforia, ya que todos querían gritarle algo y opacaban la música, en ese momento le pidió a todo el mundo que gritara para que descargara: “A ver, griten conmigo: ¡AHHHH!”, conversó con los espectadores. Fue todo un hermoso concierto para escucharlo con detenimiento y verlo tocar el piano.
Fue hermoso, obviando el hecho de que cuando me ponía a cantar sus canciones, iba dejando un pedazo de pulmón entre una y otra por un extraño ataque de asma, en realidad fue un concierto hermoso. Fito es hermoso y punto. |