No tenemos cifras de alguna prestigiosa encuestadora. Tampoco nos molestamos en recolectar datos. No obstante, podemos asegurar que más del 90% de los venezolanos no consideran al arte un oficio serio, destinado a garantizar nuestra subsistencia. Lo podemos afirmar, con propiedad, sin tener unos números que lo demuestren. Ser artistas y acostumbrarse a vivir el día a día es prueba suficiente.
El arte es un oficio infravalorado por el común de la gente. Un músico, un pintor o un escritor no son considerados tan importantes para la sociedad como un ingeniero o un doctor. Para muchos, el artista hace cosas bonitas…pero inútiles. Lo curioso es cuando hay éxito: el artista es alguien que hace cosas inútiles, pero lucrativas. El irrespeto a ese trabajo desaparece como por arte de magia.
El caso de los artistas famosos es bastante curioso. Pasan de ser unos voluntarios prestados a la indigencia a ser semidioses. Sucede especialmente en el mundo de la farándula, con los actores y los músicos. Alguna vez fueron unos locos que hacían obras de teatro financiadas por ellos mismos, o que tocaban versiones en algún local nocturno de la capital. Un día lograron surgir y alcanzaron un nivel de vida bastante alto.
Ser un artista famoso te puede garantizar muchas cosas. No eres un político, pero sin embargo, disfrutas del poder de ser una celebridad. Seguramente la policía no te tratara como un perro si llegas a tener algún inconveniente con la ley…quizá en vez de pagar una multa se conformen con un autógrafo. Ventajas que un actor de teatro desconocido, vestido de manera harapienta no podría disfrutar.
Luego de hablar de artistas célebres y actores no famosos nos hacemos varios preguntas ¿Qué sucedería si algún artista desconocido o tal vez reconocido dentro la escena teatral fuera víctima del hampa? ¿Serían eficaces los cuerpos policiales al investigar el caso?¿Descubrirían rápidamente al culpable? Posiblemente la investigación se alargaría indefinidamente o se sacarían falsas conclusiones para salir del problema rápidamente, porque sucede con ciudadanos comunes y corrientes, considerados trabajadores y útiles a la sociedad. Si un chofer de autobús o un doctor en derecho pierden su vida sin pena ni gloria ¿Qué podemos esperar del pintor desconocido considerado un “loquito” por quienes lo conocen? Tal vez la fama sea la única manera de ser considerado importante, aunque no garantice tu supervivencia.
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