Lo difícil de hacer teatro en Venezuela

En nuestro país resulta bastante difícil hacer muchas cosas, pero entre las más difíciles tenemos las que están relacionadas con la cultura. Y el teatro es uno de los que menos apoyo tiene

Duvraska Plaza

 Al parecer aquí todo es una tranca para lo que a cultura se refiere. Una de las áreas más afectadas con respecto a estas dificultades es el teatro, que ha pasado por momentos bastante críticos. Al parecer a ninguno de los gobiernos que hemos tenido en los últimos diez o quince años les interesa realmente el teatro, y eso es ilógico porque parece que no saben realmente el poder que tiene este arte sobre la gente.

Y no tiene que ver con el boom que tenemos ahora del teatro comercial, donde las figuras consagradas de la televisión nacional montan sus obras en las salas más importantes del país, ni de los grupos teatrales reconocidos que tienen sus espacios seguros en los teatros de la ciudad que los custodian; me refiero al teatro menos conocido, a esa gente que como hormiguitas busca aquí y allá la manera de hacer llegar su arte al público.

Porque muy a pesar de lo que parece en nuestro país hay muchísimas agrupaciones teatrales que están en la búsqueda constante de un espacio donde montar sus piezas, y son gente con un talento increíble, pero no los conocemos porque a las empresas públicas y privadas no les quita el sueño el teatro, la verdad es que son muy pocas las que deciden apoyar esta rama del artes que no es sólo para el entretenimiento de la gente sino que también puede ser un instrumento educativo, hay muchas cosas que se pueden aprender por el teatro, como hacían los griego, que enseñaban al pueblo muchas veces a través de una obra teatral.

Para poder formar un grupo teatral en este país, sobretodo en nuestra agitada y congestionada ciudad es necesario primero que nada un espacio donde el grupo pueda reunirse a realizar sus ensayos, y eso es bastante complicado porque a pesar de ser una ciudad tan grande y con tantos espacios aparentemente disponibles los teatreros no tienen lugar para desarrollar sus ideas.

En estos grupos teatrales los equipos de producción sufren para conseguir vestuario, escenografía y utilería porque no tienen suficientes fondos para cubrir todos esos gastos, pues a los posibles patrocinantes les asustan un poco los grupos desconocidos.

Y muchas veces pasa que cuando consiguen todo lo necesario no tienen un lugar donde presentarse, porque los alquileres de las salas son bastante elevados y por muchas ganas que tengan deben conformarse con algún auditorio en un colegio (que no es malo, pero uno se esfuerza tanto para mostrar su trabajo en una sala adecuada que resulta frustrante terminar así) o peor aún quedarse con el sueño de montar. Pues el alquiler de una sala está alrededor de los 900 mil bolívares, y la cosa no está tan fácil.

Pero no todo son espinas, porque gracias a Dionisos (el Dios griego del teatro) o al Dios de su preferencia, hay salas experimentales donde los grupos pueden presentarse a un costo menos, pero el problema es que son pocas y hay muchos grupos buscando un espacio, una oportunidad de demostrar que el teatro en este país es de exportación y no sólo la gente con muchos años de carrera en la televisión o en las tablas puede hacer teatro para exportar. Así como crearon o están en proceso de culminación de la Villa del Cine sería fabuloso un espacio similar para los grupos teatrales de la ciudad.

Desde Corriente Alterna nos unimos al grito desesperado de los grupos de teatro de nuestro país, necesitamos más espacios para que el teatro se expanda como una epidemia.