Para quienes no conocen a José Antonio Delgado, Más allá de la cumbre es una película que narra los méritos y desgracias de este alpinista venezolano durante la riesgosa travesía para alcanzar la cumbre del Nanga Parbat: la novena montaña más alta del mundo. A pesar de haber alcanzado exitosamente la cima del más peligroso monte de la cadena montañosa -superior a los 8.000 metros- las vicisitudes comenzaron en el descenso con las feroces tormentas que atraparon a Delgado y forzaron sus límites físicos y mentales a la supervivencia y la aventura.
Y retomando el tema de la delincuencia como motor de la industria cinematográfica venezolana (para no perder la costumbre), nos llega Cyrano Fernández como el nuevo antihéroe del barrio San Miguel en la cota 905. Basada en el clásico de Cyrano de Bergerac del dramaturgo francés Edmond Rostand, esta película resulta particularmente intrigante para aquellos que han seguido el veloz surgimiento de Edgar Ramírez, quien desde su aparición en Bourne: The Ultimatum ha prometido permanecer en la pantalla grande y seguir subiendo escalas en la industria. En esta oportunidad, esta producción venezolano-española parece tener un interesante giro gracias a la dirección de Alberto Arvelo y a la adaptación de la historia de amor del clásico original a una realidad cotidiana de nuestro país, sumando a las características del protagonista de Arvelo “un hombre resuelto, contradictorio e intenso, un antihéroe romántico y moderno”. Todo esto en la misma movida de la novela Drama de amor en el bloque 6 protagonizada por Henry Zakka y Grecia Colmenares en el papel de unos modernos Romeo y Julieta de barrio.
Pero si el romance dramático no es suficiente para los cinéfilos, este 22 de febrero se estrenará Por un polvo, una comedia de Carlos Malavé que fue hecha con la idea de entretener al público e incentivarlo a ver otras películas del cine venezolano. Esta producción tiene un “mezcladito” de acción, comedia, romance, violencia pero agrega además elementos propios del cine venezolano. Ya lo dijo el propio Malavé quien se inspiró en nada menos que Hitchcock, De Palma, Peckinpah y Robert Rodríguez para darle vida a su largometraje y tomó sus influencias para crear un film entretenido y dinámico que no resaltara por su gran elenco, sino más bien por lo enrevesado de las situaciones y la forma en que se resuelven los sucesos, dándole además la oportunidad a varias agrupaciones venezolanas de incursionar en el show bussiness con su participación en la banda sonora.
En otro orden de ideas y más apegado a un argumento histórico, Trampa para un gato es una película inspirada en los años ochenta, concretamente en la guerra de El Salvador, en donde dos jóvenes venezolanos están al frente de la radio clandestina “Venceremos”. Esta radio se convierte en el medio de protesta por el cual ambos jóvenes son voceros de las atrocidades y masacres que comete el ejército salvadoreño entre los campesinos de la zona, mientras los comandantes del mismo intentan localizar y neutralizar este foco de subversión para los militares. Pero no todo está perdido: los militares no sólo no logran silenciarla sino que sus repetitivos intentos por hacerla callar hacen que se convierta en una trampa para atrapar al más alto coronel del ejército y difundir aún más alto las voces rebeldes de los oprimidos.
Para el resto del año se estrenarán también Un té en La Habana, de Fina Torres; Bambi C4, de Eduardo Barberena; Libertador Morales, de Efterpi Charalambidis; El círculo, de Carmen La Roche; Un lugar lejando, de José Ramón Novoa; Des-autorizados, de Elia Scheneider; entre otras, haciendo del año 2008 uno de los años con más estrenos criollos y expandiendo a su vez los horizontes de nuestra industria cinematográfica. Este año será, con suerte, el momento en el que cine venezolano mejore cada vez más y crezca de la mano con su público. |