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Adriano González León, baluarte del periodismo y la literatura en Venezuela, asevera:  

“El arte por dinero es una vulgaridad”

Trazos multicolores e intelectuales elucubra, esbozando cómo supera las fauces de la realidad en la mágica y ficcionada travesía que sólo la literatura ofrece. No obstante, relata algunos pasajes anecdóticos que lo han conducido a ser el literato que hoy en día es. Sin lugar a duda, él mismo lo afirma: “No soy un escritor sistemático”

Alejandro Sebastiani Verlezza. Foto Edgardo Aguero

 

 Poeta, cuentista y Periodista, Adriano González León nació el 14 de noviembre de 1931 en Valera, obtuvo el Premio Municipal de Literatura con el libro de cuentos Las hogueras más altas, en el año 1957; además del Premio Internacional de Novela Seix Barral con el libro País Portátil en el año 1969. Ganó además el Premio Nacional de Literatura en 1980.

González León puede ser tomado como estímulo para las generaciones emergentes del periodismo y la literatura venezolana. Prueba de ello, es que a los doce años se inició en el semanario Crisol y a los dieciséis en el diario El Nacional. Años más tarde partió a tierras argentinas para que Miguel Ángel Asturias le prologara su primer libro de cuentos, Las hogueras más altas.

Durante treinta y cinco años ha estado comprometido en la formación de periodistas y escritores en la Universidad Central de Venezuela. Ante el egocentrismo exagerado que ostentan algunos escritores se pronuncia así: “La insolencia o pretensión es símbolo de que no se posee nada. Los que andan con una petulancia agresiva es porque realmente no tienen sentido creador”.

- ¿Cómo describiría su proceso creativo?

- Yo no soy un escritor sistemático. Por ejemplo, Mario Vargas Llosa diariamente escribe aunque no tenga nada que decir, es una disciplina para azuzar el fenómeno creador. Yo escribo cuando me siento acosado por una idea, recuerdo o imagen. No he perdido la costumbre de escribir a mano, tengo una libreta donde escribo oraciones que luego, organizo calmadamente.

-¿Arte por dinero o arte por amor?

- Arte por dinero es una vulgaridad, no creo que exista salvo la escritura del Best Seller. La literatura no creo que busque dinero, y más acá donde la gente lee poco.

-¿Cómo se autodefiniría?

- Nervioso, a veces bastante intolerante pero profundamente leal a mis amigos. Me considero enamoradizo, aunque ahora ya no. Recuerdo con extraordinaria cercanía a mis dos esposas muertas, Mary Ferrero y Verónica Ramírez.

- ¿A qué edad se inició en la escritura?

- A los doce años en un semanario de Valera llamado Crisol, mí gran maestro fue el periodista Manuel Isidro Molina, él olía a tinta de imprenta. Como no teníamos linotipos en la ciudad hacíamos el periódico en una prensa Chandler. Manuel hacía los editoriales manualmente, de la caja de tipos al componedor, era un gran trabajo. Es el más lindo ejemplo de estímulo para un periodista. Deberías compartir esto con tus compañeros.

- ¿Cómo ve aquella prensa comparada con la actual?

- Técnicamente más limitada, pero en la lucha, parecida a la actual. Con las mujeres existe ahora más intensidad, ejemplo de ello Ibeyise Pacheco y Adriana Villanueva que fueron mis alumnas.

- ¿Cómo fue su etapa en El Nacional?

- Aunque no lo creas me recibieron a los dieciséis años, fue una experiencia importante. Tuve una enorme suerte de entrar por la puerta grande.

-¿Qué recuerdos tiene de esos años?

- Era el ocaso de la dictadura perezjimenista, participé en Papel Literario con Mariano Picón Salas, un hombre extraordinario que me ayudó y orientó muchísimo.

-¿Qué ocurrió posteriormente?

- Viajé a Buenos Aires. Llevaba mi primer libro, Las hogueras más altas, y Miguel Ángel Asturias me escribió el prólogo, ¿sabes lo que significa esto?

- ¿El escritor debe asumir posturas políticas?

- Desde los griegos es así. Un escritor debe opinar y participar por su figuración pública y su perfil, la gente espera que hablen. Aunque te digo que yo aún estando en la izquierda, rechacé al arte dirigido o con fines propagandísticos.

-¿Cuáles son sus amigos en el ámbito literario?

-Te puedo hablar de escritores como Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez, Abelardo Castillo y Mario Vargas Llosa. Actualmente tengo mayor relación con Carlos fuentes, Juan Rulfo y el argentino Abel Posse.

-¿Algún recuerdo significativo junto a alguno de ellos?

- Con Mario Vargas Llosa tengo buenos recuerdos. Estábamos en Maracaibo, allí conocimos a una muchacha que lloró bastante por él. Una noche fuimos a bailar con esta muchacha y una compañera. Luego de eso, ella quedó prendadísima con Mario, pero tuvimos que retornar hacia Caracas por compromisos. Posteriormente, a los dos días, ella se apareció acá para buscarlo, él no sabía que hacer, me decía ¿cómo hago, estoy casado?

-¿Alguna anécdota con García Márquez? 

- Lo recuerdo cuando trabajó en el diario Panorama. Posteriormente nos encontramos en la dirección de cultura de la Universidad Central de Venezuela, después se fue para México donde comenzó su estupenda carrera con El coronel no tiene quien le escriba.

-¿Con qué grupos literarios se ha relacionado?

- Es especial con los poetas del “Nadaismo”, que fue un grupo importante colombiano y muy rebelde, también con el movimiento caraqueño “El techo de la ballena”.

-¿Qué decir de la República del Este?

- Llenaría volúmenes completos con esas vivencias. No fuimos un grupo literario solamente, Compartíamos bajo la figuración de la amistad escritores, pintores, políticos y hasta criadores de cerdos. Es más, teníamos un lema que decía: “Barra que bebe unida, permanece unida”.

- ¿Cuál es su libro favorito o cuál recomendaría?

- Recomendaría Los cuadernos de Malte del checo Rainer María Rilke. Es una escritura grata y profunda a su vez.

-¿El reconocimiento y los premios literarios le cambian el ego al escritor?

- Siempre he conservado la sencillez, la insolencia o pretensión es símbolo de que no se posee nada. Los que andan con una petulancia agresiva es porque realmente no tienen sentido creador. He tenido un enorme compromiso con mis alumnos de letras y periodismo en la Universidad Central de Venezuela. Allí pasé treinta y cinco años de mi vida en contacto con las nuevas generaciones, no podría ponerme solemne y pedante, no puede ser.

- ¿En qué cambió la Caracas de “País portátil” a la actual?

- La presión citadina aumentó y la unidad urbana se ha roto. De reescribir el viaje de Andrés Barazarte, pensaría muy bien por donde se irá, desde Chacao hasta los Magallanes de Catia.

-¿Fue víctima de persecuciones políticas?

- Yo hice el prólogo del libro Duerme usted, señor Presidente de Caupolicán Ovalles, era un libro muy escandaloso contra Rómulo Betancourt, Caupolicán tuvo que irse al exilio porque lo querían matar y a mí me agarraron preso.

- ¿Lo maltrataron?

- No, no me maltrataron, luego salí. Hubo mucha presión internacional y por parte del gremio artístico y literario.

- ¿Cuándo se funden el periodismo y la literatura?

- El periodismo es un activismo de la literatura, se pueden hacer las dos cosas.

- ¿Qué decir de la literatura como arte transgresor de la realidad?

- Hay que romper la realidad, transformarla. Hay una idea de Andrè Bretón que ilustra este planteamiento: “Hay un punto del espíritu, en que lo alto y lo bajo, lo real y lo irreal dejan de ser percibidos como contradictorios, no se busque en nosotros otra idea que la de encontrar ese punto”.

- ¿Saldrá al aire nuevamente su programa Contratema?

- Probablemente salga en Globovisión o Venevisión. Fue un programa que duró quince años. Recuerdo como me mandaban cosas desde la cabina y yo tenía que improvisaras e ilustrarlas, me gustó eso.

- ¿Qué buscaba con ese programa?

- Interesar a la gente por la literatura, demostrar que no es difícil con cierta malicia. Hice programas algo complicados con autores como Arthur Rimbaud, Jorge Luis Borges y James Joyce.

- ¿De qué manera se podría fomentar la literatura venezolana?

- Eso le corresponde a la televisión, los medios deben contribuir a la formación de lectores. Igualmente, se deben llevar a cabo programas en las bibliotecas.

- ¿Algún autor preferido?

- Si te cito a unos, se ponen bravos otros. Sin embargo, podemos hablar de Eugenio Montejo, Luis Palomares, Luis Alberto Crespo, Francisco Pérez Perdomo, Carlos Noguera, Ana Teresa Torres o Israel Quintero.

- Las empresas editoriales no estimulan a los jóvenes escritores…

- Es difícil en Venezuela. Editorialmente Argentina, México y Colombia son verdaderas potencias que estimulan a los escritores. Acá no, la gente se va por el costado más fácil, el del Best Seller.

- ¿Existe algo que le cause pánico?

- Muchas cosas, para dormir me cuesta, siento que de pronto me avasallan los recuerdos. Es una especie de insomnio, llega un collage de imágenes una detrás de otra. O sino, se me pega un verso o una cancioncita idiota.

- O se para corriendo de la cama a escribir alguna línea importante…

- La trataré de recordar al otro día…

   

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