"Siempre es incómodo hablar de uno mismo"

          Alberto Barrera Tyszka, El ganador del Premio Herralde de Novela Por "la enfermedad" demostraba en esta entrevista la definición perfecta de lo que era ser polífasético. muchos han sido sus roles en lo que a la vida se refiere: poeta, novelista, periodista, afamado guionista de telenovelas y por último (esperando no dejar en el olvido alguno de sus múltiples actividades) pedagogo. veamos la entrevista publicada originalmente hace dos números.

María Dayana Fraile

   Alberto Barrera Tiszka es un hombre blanco, no muy alto, si no ha cometido el pecadillo de ocultar algunos años de su almanaque como estilan las personas que ya han recorrido una parte del camino, debe rondar los 46 años, en sus ojos azulados casi siempre se puede percibir esa manera de mirar tan suspicaz, tan periodística, tan radiográfica, que además lo abarca todo y lo sacude y lo estremece, sus ojos parecieran siempre preguntar, ¿mirada inquisidora pensarán? algo de eso tiene, aunque afortunadamente conoce perfectamente los truquitos para no llegar al extremo de intimidar a su interlocutor, porque ante todo es un hombre afable.  

Conocí a Alberto cuando tuve la suerte de tomar un curso que dictó en la escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela acerca de un libro de Thomas Lynch, titulado “El enterrador”, un libro bastante interesante por cierto, sólo les adelanto que Thomas Lynch es el director de una funeraria y que debajo del título en la hoja de presentación se puede leer en tipografía bastante grande y negra lo siguiente: “La vida vista desde el oficio fúnebre”, un libro muy raro ¿no? El curso fue totalmente introspectivo.

  Guiados de la mano de Alberto auscultamos individualmente nuestro imaginario de la vida, de la muerte, y de lo que se nos reveló en esos momentos como una cosa totalmente diferente, el imaginario de la vida y de la muerte… de los otros. Sugestionada por el matiz epifánico del curso en cuestión, jamás pensé que Alberto tuviera un gran sentido del humor hasta que llegó a mis manos una novela escrita por él, titulada “También el corazón es un descuido”, ésta es una novela que provoca ser releída mil veces.

  Coloquialmente nos inserta en las peripecias de un periodista venezolano que tan sólo desea cubrir su pauta en el exterior para el periódico en que trabaja para así volver lo más pronto posible junto a su esposa, ya que andan enfrascados en una crisis matrimonial. Santiago debe realizar una entrevista al “asesino de Stonehill” un compatriota de nombre César Bastidas que hace de las mujeres feas su fetiche y que no pudo soportar que su última fea deseara verse hermosa para él. En este libro se mezcla el drama, el amor, la psicosis y la muerte pero enlazados en un lenguaje definitivamente hilarante.  

Su poesía poblada de imágenes melancólicas se me hace cotidiana y algunas veces fotográfica. Recomiendo con ojos cerrados “Tal vez el frío” y “Coyote de ventanas”. Si me fijo en la idea de hablarles de Alberto, abarcaría todo el espacio y todos los caracteres que no me pertenecen y que jamás me pertenecerán, así que sin más ni más les dejo aquí la entrevista llevada a cabo en un acogedor café de los Palos Grandes durante una calurosa mañana de viernes santo.  

Las solapas de tus libros no brindan gran información acerca de tu vida, ¿puedes dibujar a grandes trazos un panorama de lo ha sido tu vida hasta ahora?  

Siempre es incómodo hablar de uno mismo, más aún si es sobre algo tan simple y común como eso que llaman "vida personal". Sospecho que no hay demasiado más que lo que aparece en la carátula de los libros. Nací en Caracas, en 1960, viví en un hogar católico, cosa que siempre obliga a "descatolizarse". Un poco después, me operaron de apendicitis a los siete años, y tuve la suerte de tener unos padres a los que les encantaba leer. Estudié bachillerato, me hice comunista y cura, todo al mismo tiempo; después me casé una vez, estudié Letras en la Universidad Central , tuve 2 hijas, luego me casé otra vez, viví un tiempo en Buenos Aires, después unos años en México, luego volví, dejé de fumar...durante todo este tiempo he vivido de escribir guiones de teleculebras. Eso, entre otras cosas, me ha permitido también tener tiempo para publicar libros. No creo que tenga más chismes y ni más delitos importantes que confesar.

  ¿Cómo fue que te metiste en todo este rollo de la literatura?  

Creo que influyó mucho mi formación en mi casa. Mi padre me regalaba libros a cada rato, me encantaba leer. Y de pronto me dio por escribir. Como a todo el mundo, pienso, como en la adolescencia. Creo que también comencé a escribir porque me resultaba más fácil que hablar. La escritura es una gran aliada de los tímidos. A veces uno empieza a escribir porque no sabe qué decir, no sabe cómo relacionarse con los otros.  

Considerando que eres tan polifacético, es casi necesario preguntarte cuál es tu género preferido, con cuál te sientes más cómodo.

En verdad, no lo sé...Te digo que la escritura, en general, a veces tiene algo torturante, siempre es difícil, incómoda. Gil de Biedma decía que leer es natural y escribir es antinatural. En fin...es una manera de decir que todos los géneros me cuestan. Creo que el que más respeto es la poesía, es el que me parece más sagrado, más exigente, más inalcanzable.   ¿En qué radica la poeticidad del poeta?, ¿Qué hace de un hombre un poeta?   Yo me resigné a no encontrarlé respuesta a esa pregunta. No tengo ni idea. Borges decía que el arte acontece. La poesía es eso, también, un acontecimiento. Ocurre. No sé más. Ya que has incursionado en ambos géneros, nadie mejor que tú para contarnos.  

¿Cuál es la diferencia entre una novela y una telenovela?  

Hay muchas diferencias. Te digo una que me parece fundamental: una telenovela es una obra industrial, tiene un formato, pertenece a un género ya determinado, que sigue las reglas de un mercado inmenso, donde además, rueda muchísimo dinero. Por eso mismo, el sentido autoral de la telenovela también es muy distinto que el que puede tener la novela literaria. En un libro, la narrativa está tal y cual el escritor la realiza.

En una telenovela, lo que se ve en pantalla jamás se parece a lo que guionista escribió. En la mitad, está el actor, el productor, el director...y hasta el encargado de vestuario, el maquillista, el apuntador y los extras. La narrativa de una telenovela, aunque tenga el diseño y la impronta del autor, siempre es un acto colectivo. La novela literaria es una experiencia radicalmente personal, incluso en su recepción, en la lectura. En las telenovelas la cuestión del amor suele ser el pilar básico donde reposa la trama, en la novela y la poesía no siempre es así. 

¿porqué crees que ocurre esto?

Por lo mismo del género que te decía. La telenovela es eso y no puede ser otra cosa: una historia de amor. Puede estar aderezada con misterio, crimen, realidad social, etc...pero siempre debe ser una historia de amor. Es la ley del género. En ese sentido, la narrativa o la poesía son mucho más libres, están más ligadas a las obsesiones del escritor, no están obligadas temáticamente y a veces ni formalmente a cumplir con un mercado, con el rigor de una industria como la televisiva.  

¿Qué libros estás leyendo actualmente? y ¿Cuál libro recomendarías?  

Acabo de terminar un libro que me parece una maravilla. Es una novela del escritor inglés Nick Hornby llamada "Cómo ser buenos". Estoy empezando otra novela, "Intimidad" de Hanif Kureishi. Creo que hay que leer, siempre, lo que sea, pero no hay que dejar de hacerlo nunca. Uno debería incluso hasta planificar las horas del día que quiere dedicarse a leer. Te recomiendo lo primero que se me viene a la cabeza: cualquier cosa de Chéjov, los cuentos de Raymond Carver, las novelas de Coetzee, de Comarc Mc Carthy, de Roberto Bolano...en fin.  

¿Qué proyectos tienes entre manos?

Ahora estoy terminando de corregir una novela. También estoy juntando varios cuentos que han salido en distintas revistas para ver si le doy forma a un libro de cuentos...Posiblemente, este año, también, escriba una telenovela para Venevisión.  

¿Porqué César Bastidas las prefiere feas?  

Eso sólo te lo puede contestar César Bastidas.  

Por último, la pregunta de las cuarenta mil lochas, ¿porqué en las telenovelas la protagonista siempre pasa por un período amnésico o por un cuadro parapléjico y si alguna de las anteriores falla resulta ser que en medio de la más miserable pobreza descubre que es la hija perdida de algún magnate?

  A ver, a ver....No en todas las telenovelas ocurre eso pero, ciertamente, se trata de un lugar común, de un recurso muy frecuente. Y lo más probable es que, si la novela tiene éxito, la muchacha se quede amnésica varias veces más, y además le roban su fortuna, y vaya presa, y quede ciega, y se acueste sin condones y salga embarazada con el primer y único polvo que tiene en su vida...Toda telenovela se podría contar en dos líneas, pero tiene 200 capítulos. Entre ese primer capítulo, donde ella lo ve a él y se da cuenta que él es el hombre de su vida, y el capítulo 200 donde por fin se casan; en esa mitad está el escritor, su oficio, su capacidad de inventar obstáculos. Como ves, hay escritores peores que otros. O mejor: hay escritores a los que siempre se les ocurre lo mismo. Eso es todo.